El texto denominado “El libro de Enoc”, es una antigua y voluminosa obra judía, un escrito apocalíptico e intrigante, no aceptado por los católicos y ha sido censurado por la Iglesia, en ese compendio se habla de los ángeles caídos o demonios.

Esos querubines en un principio fueron creados por Dios para cuidar al hombre, otorgándoles belleza, entendimiento y libertad.

Pero, esos serafines en un inicio consentidos del Señor posteriormente fueron arrojados del cielo y enviados al infierno por rebeldes y cometer actos totalmente contrarios para los cuales fueron concebidos.

Esos vigilantes fueron un grupo celestial procreados para proteger a la humanidad, pero desviaron su noble propósito, siendo sus principales pecados la lujuria y la vanidad.

Al ser enviados al infierno se dedicaron a enseñar a los hombres malas acciones como la guerra, la creación de armas y todas las calamidades que actualmente padece la humanidad.

Según el texto son muchos los ángeles caídos, siendo los principales y más importantes Lucifer, o Satanás, que significa portador de la luz, siendo su nombre original Luzbel, es el más conocido y para Dios en un principio su hijo pródigo, al cual dotó de inteligencia y perfección, es el más importante y poderoso.

Otro es Shamsiel al que Dios le dio el cuidado del Jardín del Edén cuando expulsó a Adán y Eva y así muchos más que enseñaron a la humanidad cosas abominables.

Los líderes y gobernantes, hombres que controlan el mundo deben entender que la pena con la que fueron castigados los ángeles caídos será igual para ellos, el infierno, si siguen destruyendo lo creado por el Señor: el mundo y la humanidad.

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