Mi papá compraba el Diario de Yucatán todos los domingos. En sus suplementos dominicales conocí a Isaac Asimov y lo he seguido desde entonces en un alucinante viaje de imaginación, tecnología y futurismo, ya sea en libros, cómics, cine o televisión hasta la serie “Fundación (Foundation)” de Apple TV, que este viernes concluye su tercera temporada.
Desde las páginas del Diario, Asimov nos hablaba sobre espacio, tiempo, investigación y conocimiento en textos amenos, incluso para un niño que primero buscaba las historietas.
Con los años descubrí sus famosísimas tres leyes de la robótica; su psicohistoria, ciencia que combina historia y matemáticas para predecir el futuro de la humanidad, y la computadora Multivac, precursora de todas las supercomputadoras que hemos visto en el cine y la literatura. Todo lo inventó él para sus libros, pero estoy seguro que todo lo que él imaginó alguien lo creará algún día.
Y es que la imaginación fecunda de Asimov trascendió a la vida cotidiana de toda la humanidad debido a sus aportaciones, desde el entretenimiento hasta la tecnología, incluida la inteligencia artificial. De la influencia cultural de sus ideas, novelas y relatos abrevan “Star Wars”, “Star Trek”, “Blade Runner”, “Wall-e”, “Aliens”, “Terminator” y “Duna”, entre muchos otros filmes, novelas y videojuegos. Sin duda, Asimov era un gran futurista.
De eso trata “Fundación” precisamente. En el futuro, cuando la humanidad viva en planetas en lugar de países, cuando los robots hayan sido erradicados y cuando los humanos ni siquiera recuerden la Tierra, habrá tiranos eternos, pero una nueva ciencia y una nueva religión los enfrentarán.
La serie es una adaptación libre de una parte de la obra de nuestro autor, quien nos advirtió de la destrucción a la que se dirige la humanidad, a menos que ahora se haga algo para salvarla. Yo creo que ése fue el mejor mensaje del gran divulgador de la ciencia que también fue Isaac Asimov: el futuro se funda hoy.
