El doctor Miguel Andrés Bayona Ospina explica que la honestidad empática fortalece la confianza
El doctor Miguel Andrés Bayona Ospina explica que la honestidad empática fortalece la confianza

En el marco del XXII Congreso Internacional de Pediatría, que comenzó ayer y concluirá mañana en Mérida, el pediatra colombiano Miguel Andrés Bayona Ospina ofreció una ponencia que no fue técnica, sino esencial: cómo comunicar malas noticias en pediatría con compasión, honestidad y respeto a la dignidad de pacientes y familias.

El evento, organizado por el Colegio de Pediatras de Yucatán, A.C., reunió a especialistas y público interesado en actualizar prácticas clínicas y humanizar la atención médica.

El doctor Bayona, egresado de la Universidad Surcolombiana y con una maestría en Cuidados Paliativos Pediátricos por la Universidad de La Rioja, España, fundamenta su labor en la práctica clínica en cuidados paliativos pediátricos y en la formación de equipos para mejorar la comunicación en situaciones críticas. Su trayectoria incluye formación internacional y trabajo en equipos hospitalarios pediátricos.

El núcleo de su mensaje fue claro: comunicar malas noticias no es un don innato ni un acto frío, sino una competencia técnica y humana que debe enseñarse y practicarse. Para ilustrarlo, narró una anécdota que marcó su vida: cuando, siendo estudiante, le encomendaron informar a una mujer que su esposo había fallecido.

“Hice lo mejor que pude, probablemente más mal que bien”, relató. “Eso quedó en mi memoria y me enseñó que no nos forman para esto”. Esa vivencia personal se convirtió en consigna de su charla y en argumento para enfatizar por qué la formación práctica —role play y simulación de roles— es indispensable.

Bayona explicó que, en cuidados paliativos, la comunicación de malas noticias forma parte del arsenal terapéutico. No se trata solo de controlar el dolor físico, sino de acompañar cognitiva y emocionalmente a las familias frente a un futuro que cambia drásticamente.

Protocolo

Recomendó el uso de protocolos prácticos como Spikes, traducido al español como Epicee: entorno, percepción, invitación, comunicar, empatía y estrategia.

Cada paso permite estructurar la conversación: preparar el lugar adecuado, explorar lo que la familia ya sabe, indagar cuánto desea conocer, transmitir la información de manera clara y en pequeñas dosis, validar emociones sin apresurar la negación, y finalmente resumir lo dicho para acordar una estrategia compartida.

El pediatra insistió en que la honestidad empática es custodia de la confianza. Aunque la tentación de “proteger” con falsas promesas es común, subrayó que nunca se debe mentir. También recomendó evitar plazos categóricos, como “no pasará del mes” o “es incompatible con la vida”, y optar por escenarios probabilísticos.

Advirtió que la negación cumple una función adaptativa y que discutir con ella es inútil. En cuanto a los niños, señaló que el uso de eufemismos resulta contraproducente, pues suelen percibir la verdad mejor de lo que los adultos creen. “Los niños muchas veces saben, y los adultos subestiman su capacidad de lidiar”, expresó.

El especialista destacó que pequeños gestos pueden marcar la diferencia. En su hospital, por ejemplo, se utiliza una silla portátil para que el médico se siente durante la conversación, lo que mejora la percepción de empatía y del tiempo dedicado. Diversos estudios internacionales confirman que fortalecer la comunicación con las familias disminuye la angustia, favorece la toma de decisiones y reduce conflictos en unidades críticas.

Llamado ético

La ponencia de Bayona fue, sobre todo, un llamado ético: la manera en que un equipo de salud comunica una mala noticia puede aliviar o agravar el sufrimiento. No fue una charla teórica, sino un conjunto de instrucciones precisas para preservar la experiencia humana del paciente y su familia.

“Si lo hacemos bien, podemos hacer mucho bien. Si lo hacemos mal, podemos hacer mucho daño”, resumió.

Antes de concluir, compartió un código QR con recursos prácticos —resúmenes de Epicee y guías de bolsillo— para que los asistentes llevaran estas herramientas a su práctica diaria.

La ciencia pediátrica y la compasión no son opuestas, ambas se necesitan. En Mérida, frente a audiencias médicas y no médicas, quedó abierta una conversación urgente y necesaria: aprender a decir lo más difícil sin perder la humanidad.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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