Durante los años 40 se llevó al cine una famosa obra de la literatura universal sobre la dualidad de la mente humana. Los actores eran de primera: Spencer Tracy, Ingrid Bergman y Lana Turner. De niño la vi y me marcó para siempre.

En el lenguaje diario, el nombre de esta novela ha pasado a describir cómo una persona puede pasar de comportarse de una manera para comportarse con posterioridad de otra forma muy diferente. Estoy hablando de la famosa novela escrita por el británico Robert Louis Stevenson. Su nombre no deja lugar a dudas: “El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde”, escrita en 1886.

La obra es de gran actualidad y sus personajes lamentablemente los vemos cada vez con más frecuencia en nuestra sociedad actual, industrializada y estresada, en la que muchos se entregan a falsos cantos de sirena, por unos instantes o minutos de placer, al uso de sustancias químicas para manipular la mente.

Principalmente, la novela está narrada desde el punto de vista del abogado Sr. Utterson, un hombre serio y recto que comienza a notar extraños sucesos alrededor de su amigo, el respetado Dr. Henry Jekyll. Este médico, brillante y adinerado, se ha convertido en benefactor legal de un hombre de reputación cuestionable llamado Edward Hyde, un individuo violento, de aspecto repulsivo y que despierta rechazo instintivo en quienes lo ven. La relación entre ambos hombres desconcierta al Sr. Utterson y al resto de la sociedad londinense, esa tan estirada y victoriana.

A medida que la trama avanza, descubrimos que el Dr. Jekyll ha estado experimentando con una pócima de su invención que le permite separar la parte oscura de su ser de la parte consciente. Al beberla, el Dr. Jekyll se transforma física y mentalmente en el Señor Hyde, una versión desinhibida, cruel y sádica de sí mismo. El Señor Hyde comete actos de violencia, no se detiene incluso ante el asesinato, lo que obliga al Dr. Jekyll a intentar deshacerse de él.

Pero la reacción del Dr. Jekyll es demasiado tardía. Con el tiempo, la transformación comienza a ocurrir sin necesidad de la droga, lo que indica que su lado oscuro ha ganado fuerza y autonomía. Incapaz de controlar al Sr. Hyde y horrorizado por sus propios actos, Dr. Jekyll decide desaparecer del mundo, dejando una carta en la que revela toda la verdad.

Una de las grandes riquezas de esta obra es su profundidad psicológica, adelantada a su tiempo. En ella vemos aspectos como la dualidad del ser humano, el inconsciente reprimido y el rostro del mal cotidiano.

El Sr. Hyde no es un demonio sobrenatural, todo lo contrario, es una parte genuina del Dr. Jekyll. Es el resultado de la pócima que el Dr. Jekyll crea para transformarse en el Sr. Hyde, lo que no deja de ser un poderoso símbolo del papel de la ciencia en la manipulación de la mente y el cuerpo. El autor de la obra nunca especifica los ingredientes exactos, menciona que utiliza sales y polvos que, al combinarlos, provocan una alteración de la conciencia, del estado mental, incluso del aspecto físico.

“El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde” es una obra que podemos entender como una metáfora de la adicción. No podemos dejar de entender que el Dr. Jekyll es un adicto. Al principio usa la droga como un experimento curioso y controlado, pero pronto empieza a consumirla para vivir nuevas experiencias. Cada vez que toma la pócima, se fortalece el vínculo que mantiene y alimenta con el Sr. Hyde. Llega un momento en el que ya no puede resistirse, incluso cuando es consciente del daño que causa. Es obvio que esa dependencia nos habla claramente de la adicción a sustancias: la negación, la recaída, la pérdida del control, el aislamiento del individuo de sus allegados, de sus familiares, de la sociedad. También podemos considerar la obra de Stevenson como la transgresión ética de lo humanamente correcto y de lo que no lo es. Nos indica una ciencia transgresora en una clara alusión a la experimentación médica sin límites, algo muy relevante tanto en el siglo XIX como en la actualidad. No olvidemos los experimentos médicos (de naciones civilizadas o no) que han realizado muchos médicos y científicos en nombres del avance de la medicina.

A medida que el uso del narcótico se intensifica, el Dr. Jekyll comienza a desaparecer como sujeto. La transformación física es paralela a una transformación existencial: pierde la noción de quién es, cuál es su verdadero “yo” y si en realidad el Sr. Hyde no era simplemente una versión amplificada de su verdadera personalidad.

“El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde” deja de ser una historia de horror o ciencia ficción para convertirse en un profundo estudio de la psicología humana, en una crítica a la represión moral y social de la época victoriana y una reflexión sobre los peligros del poder sin control. La quintaesencia de esta novela es el planteamiento de si es posible separar lo bueno de lo malo en el ser humano o si esa dualidad es justamente lo que nos define como seres pensantes diferentes al resto de la creación.

Stevenson escribió esta obra en apenas tres días, en lo que él mismo describió como un frenesí creativo alimentado posiblemente por su propio uso de sustancias para calmar la tuberculosis que padecía. Esta intensidad también se refleja en la escritura, breve pero densa, directa pero con múltiples niveles de lectura.

Finalmente, el relato plantea una inquietud que sigue vigente: ¿qué haríamos si pudiéramos actuar sin consecuencias, sin ser vistos, sin límites? Y, más aún, ¿qué pasaría si al hacerlo descubriéramos que esa versión oscura de nosotros no es un monstruo ajeno, sino algo que en secreto siempre ha vivido a nuestro lado?

“El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde” es un grito de alerta a aquellos que, de forma lúdica, como distracción, de forma social o incluso como juego, comienzan a probar sustancias que a la larga se apoderan de uno mismo. Téngalo presente.

*Traductor, intérprete, filólogo.

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