Desde Cali, Colombia, un ingeniero que decidió enseñar las matemáticas desde el corazón se convirtió, casi sin proponérselo, en uno de los educadores más influyentes de internet.
Julio Alberto Ríos Gallego, mejor conocido como Julioprofe, es hoy un referente en la enseñanza digital, con más de cinco millones de suscriptores en su canal de YouTube.
Tiene un Récord Guinness por la clase de matemáticas en vivo más seguida del mundo y un lugar ganado entre los líderes educativos más admirados de Latinoamérica.
Sin embargo, su historia no comenzó con planes ambiciosos, sino con un gesto sencillo, el de ayudar a sus alumnos a entender mejor los temas que no lograban dominar en clase.
“Mi nombre es Julio Alberto Ríos Gallego, pero pueden decirme Julioprofe o profe Julio, como ustedes quieran”, dice en visita a Mérida con la misma cercanía con la que saluda en sus vídeos.
A pesar de la enorme audiencia que hoy lo sigue, conserva el tono sencillo del maestro de aula que solía enseñar álgebra y física en colegios y universidades.
Su brinco a YouTube
Su salto al mundo digital ocurrió en 2009, casi por accidente. En ese entonces daba clases presenciales en el día y por las noches enseñaba a estudiantes universitarios.
Buscando material de apoyo para sus alumnos, entró a YouTube y se encontró con los vídeos del profesor español Juan Medina, pionero en subir explicaciones matemáticas a la red. Aquello le despertó curiosidad.
“Dije, ahí hay una posibilidad de subir explicaciones en esta plataforma. Tomé mi cámara digital y comencé a grabar mis clases. Me lancé, como dicen los mexicanos”, recuerda al Diario entre risas el maestro colombiano.
Sus primeros vídeos no fueron pensados para el público general, sino para los alumnos que no habían asistido a clase o necesitaban reforzar algún tema.
Les enviaba los enlaces por correo electrónico. No imaginaba que, al poco tiempo, comenzarían a llegarle mensajes de desconocidos agradeciendo sus explicaciones y pidiéndole nuevos ejercicios.
Así, sin que lo buscara, nació el fenómeno educativo de “Julioprofe”.
Con voz paciente, se propuso enseñar sin omitir pasos, explicando con detalle y recordando conceptos que otros daban por sabidos.
“Lo que yo he hecho en YouTube es hacer la explicación sin omitir nada. Si uso algo de un tema previo, lo recuerdo allí. Nunca digo ‘esto ya lo deben saber’. Creo que eso ha ayudado a cambiar la percepción de que las matemáticas son tan difíciles”.
Su método, simple pero efectivo, devolvió la confianza a miles de estudiantes que creían ser “malos para los números”.
Los años siguientes consolidaron su trayectoria como educador digital. Su canal “Julioprofe” creció hasta convertirse en una de las principales plataformas de aprendizaje en español.
En 2014, el Banco Interamericano de Desarrollo reconoció su proyecto entre las diez innovaciones educativas más influyentes de América Latina, y la revista “Semana” junto con Telefónica lo incluyeron entre los “Mejores líderes de Colombia”.
En 2020, su nombre dio la vuelta al mundo al lograr un Récord Guinness por la transmisión de una clase de matemáticas con más de 213 mil espectadores simultáneos, durante el evento Recrea Academy de la Secretaría de Educación de Jalisco.
“No lo considero un premio personal, sino un reconocimiento al valor de la educación digital”, afirma con orgullo moderado.
Aunque sus logros son enormes, su visión se mantiene sencilla.
“Después de 16 años haciendo esto, me siento feliz de haber ayudado a muchas personas y de inspirar a otros docentes a crear sus propios canales educativos”.
Esa misma motivación lo llevó a escribir un libro en el que cuenta anécdotas, fracasos y aprendizajes de su experiencia como profesor en línea.
“No todo ha sido color de rosa, también ha habido tropiezos. Por eso quise contar lo que no funcionó, para que otros sepan que el camino no es perfecto”.
Cuando se le pregunta qué haría diferente si pudiera volver al inicio, responde con humor:
“Hubiera aprendido más de edición, de iluminación… ahora estoy regrabando mis primeros vídeos, porque se ven oscuros, pixelados. Pero es bonito mirar hacia atrás y ver la evolución”.
Su tono deja ver que, más allá de los tecnicismos, sigue siendo el mismo maestro apasionado por enseñar.
Hoy continúa produciendo contenido nuevo, modernizando los temas y explorando otras plataformas. Su hija mayor, de 19 años, fue quien lo convenció de abrir cuenta en TikTok.
“Yo era muy reacio, pero ella me insistió. Me ayuda con los vídeos, a veces hasta con cosas graciosas. No bailes ni coreografías, eso no va conmigo, pero sí (estar) un poco más relajado”, comparte el edutuber.
La IA y la era digital
Aun con su enorme popularidad, mantiene una firme postura frente a las tendencias de las redes.
“A veces me dicen que aburro, pero yo les contesto que, si buscan entretenimiento, están en el lugar equivocado. Soy profesor, no recreacionista”.
Reconoce que el estilo de consumo rápido representa un reto para los docentes digitales, pero insiste en que la profundidad del conocimiento no puede sacrificarse por la inmediatez.
En tiempos en que la inteligencia artificial resuelve ejercicios con solo tomar una fotografía, el famoso profe lanza una reflexión a los estudiantes:
“Está bien usar tecnología, pero no hay que volverse esclavo de ella. ¿Qué pasa si un día no la tienes? Debes ser capaz de resolver las cosas por ti mismo. No perdamos la capacidad de pensar”.
También tiene un mensaje para sus colegas: que se animen a crear sus propios contenidos audiovisuales.
“Es una forma de dejar legado. Si un alumno no fue a clase o no entendió, puede repasar con un vídeo del mismo profesor. Todos aprendemos a ritmos distintos, y eso ayuda muchísimo”.
Al preguntarle qué hay en el corazón del profesor, su respuesta resume una vida entera dedicada a la enseñanza.
“Un eterno cariño por las matemáticas. Gracias a mis padres y a mis maestros me enamoré de ellas. Desde adolescente ayudaba a mis compañeros, a mis vecinos… aunque estudié ingeniería civil, mi camino fue el de la docencia, y no me arrepiento”.
Esa vocación lo ha acompañado toda la vida y se refleja en cada una de sus clases, en que la paciencia, la claridad y el entusiasmo siguen siendo su fórmula infalible.
Julio claro que piensa en el futuro, con el mismo propósito con el que comenzó, seguir enseñando, seguir compartiendo.
Entre sus planes está actualizar su contenido, incursionar en nuevas plataformas y continuar acercando a jóvenes y adultos al conocimiento matemático, sin miedo y con curiosidad.
“Uno en cualquier momento se va de este mundo, pero lo bonito es dejar algo que sirva, que otros puedan aprovechar”.
Y eso es, quizá, lo más valioso que ha logrado: demostrar que la educación, cuando nace de la pasión, puede trascender cualquier aula y conquistar millones de pantallas.
Julio Alberto ofreció anteayer la conferencia magistral “De profesor a edutuber” con la comunidad educativa de la Universidad Anáhuac Mayab, en el marco de la Semana de Innovación y Emprendimiento.
