El cuarteto Coram Deo interpreta “Amazing Grace” en el concierto “El Canto de la Reforma”, en el Teatro Daniel Ayala, el pasado sábado 1
El cuarteto Coram Deo interpreta “Amazing Grace” en el concierto “El Canto de la Reforma”, en el Teatro Daniel Ayala, el pasado sábado 1

Unidas en una sola voz, decenas de personas recordaron la Reforma Protestante y su legado en el canto congregacional. El pasado sábado 1, el Teatro Daniel Ayala se llenó de melodías clásicas y contemporáneas en el concierto “El Canto de la Reforma”, interpretadas por destacados artistas locales.

El cuarteto de cuerdas Coram Deo, la flautista Andrea Herrera, el dueto de pianistas LyS y el tenor Christian Ibarra ofrecieron esa noche a los asistentes un recorrido musical e histórico por los himnos que han marcado a la Iglesia protestante a lo largo de los siglos.

En un ambiente de profunda reverencia y gratitud, los músicos mostraron su virtuosismo y sensibilidad artística en un programa compuesto por cerca de veinte piezas, todas ellas con un mismo propósito: exaltar el nombre de Dios.

El concierto estuvo dividido en dos secciones. La primera, denominada “Preludio”, reunió interpretaciones llenas de sentimiento. El cuarteto Coram Deo abrió la velada con “Amazing Grace”, “Sólo en Jesús” y “En Jesucristo, puerto de paz”.

Más adelante, el tenor Christian Ibarra se unió al grupo para entonar “Castillo fuerte” y “Cómo podré estar triste”, clásicos del repertorio evangélico. La flautista Andrea Herrera, acompañada del piano, ofreció una delicada versión de “Grande es tu fidelidad”, pieza en la que el público, casi en susurros, se unió al canto.

Posteriormente, el dueto de piano a cuatro manos LyS interpretó “Estoy bien” y “Yo me rindo a ti”, esta última con una emotiva participación del público, que entonó el coro en lengua maya.

Tras un breve intermedio, subió al escenario el Coro Academia Antioquía, dirigido por el maestro Magdiel Alaniz, cuyos jóvenes integrantes interpretaron dos piezas que conmovieron al público por su entusiasmo y frescura.

La segunda parte del programa, titulada “Tutti” —palabra italiana que significa “todos”—, reunió a los cuatro artistas en el escenario para dar vida al canto congregacional. En esta sección se escucharon temas como “Glorioso intercambio”, “Ante el trono”, “Nombre sobre todo nombre” y “Manantial de toda gracia/Gloria al Señor”.

Uno de los momentos más especiales de la noche fue la interpretación de “Plan de redención”, composición original del tenor Christian Ibarra, cuya letra proclama: “¡Sublime arquitecto! ¡Perfectas sus obras son! / Aliento de vida, la fuente de luz / El cosmos entero obedece a su voz”.

El cierre del concierto fue una verdadera expresión de unidad y adoración. Los asistentes se pusieron de pie para cantar “Santo, santo, santo” y “Cuán grande es Él”, dos himnos profundamente arraigados en la fe cristiana, que llenaron el recinto de voces y gratitud.

Más allá de la música, la velada recordó que Martín Lutero, al clavar sus 95 tesis en 1517, no solo impulsó una reforma teológica, sino también una revolución musical: la transición del coro litúrgico al canto congregacional, en el que cada creyente encuentra en la alabanza un puente directo hacia Dios. — Eunice Alejandra Cruz Molina

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam

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