• Roddy Doyle entrega el Premio Booker de novela en lengua inglesa a David Szalay, el lunes 10 en Londres
  • David Szalay, autor de “Flesh”

LONDRES (EFE).— “Flesh (Carne)”, la novela ganadora del Premio Booker de este año, aborda la clase social, el dinero y el poder, pero no es autobiográfica, a pesar de que el personaje, István, al igual que su autor, David Szalay, vive entre dos mundos, Londres y Hungría, sin llegar a sentirse “en casa en ninguno de los dos”.

Así lo confesó Szalay (51 años), escritor británico-húngaro nacido en Canadá, en una entrevista en Londres, tras ser galardonado con el prestigioso galardón de ficción en lengua inglesa, que fue entregado por la reina Camila en una gala en la capital británica.

La novela relata la vida de István, inmigrante húngaro cuya juventud está marcada por la soledad, pero que tras llegar al Reino Unido hace varios trabajos hasta conocer a una familia adinerada, de la que se convierte en su chófer, lo que le permite acceder a la alta sociedad.

Es un personaje taciturno, emocionalmente desconectado y marcado por un pasado trágico, pues en su juventud tuvo una aventura clandestina con una mujer mucho mayor, su vecina casada. Esa relación lleva a István a la cárcel en un centro juvenil al ser acusado de la muerte del esposo de esa vecina y amante.

Pese a los evidentes paralelismos vitales, el autor insiste en que “Flesh” de ninguna manera está basada en su propia experiencia porque el personaje “tiene una vida muy diferente a la mía, una trayectoria muy distinta, experiencias muy diferentes”, pero muchos entornos en los que transcurre la obra le resultaron familiares porque vivió en ellos.

“El libro comienza cuando es un adolescente en Hungría a finales de los años ochenta. Yo mismo tengo padre húngaro y viajábamos mucho a Hungría en los años 80. Así que tengo un recuerdo y una sensación de allí”.

Según el autor, nacido en Montreal en 1974 de madre canadiense, su personaje es “alguien que imaginé” y “no está basado en ninguna persona en particular”.

Tras la experiencia de vivir en Reino Unido, donde estudió en la Universidad de Oxford, y sus frecuentes visitas a Hungría, Szalay quiso escribir un libro que tratara de los dos lugares y de un personaje “que se encuentra a caballo entre ambos y no se siente completamente en casa en ninguno de los dos”.

Una de las particularidades de la novela, resaltada por el jurado que la eligió como ganadora, es que se dejan varios folios en blanco antes de continuar la historia en páginas subsiguientes.

La intención es reflejar “el duelo” del personaje, que “sufre una pérdida”.

“Sentí que hay ciertas experiencias en la vida que son fundamentalmente no verbales”, porque “las palabras no alcanzan a catapultarlas, a expresarlas”, apuntó.

“Así que sentí que la página en blanco era la forma más visceral e inmediata de describir esto, al menos al principio”, reconoció.

Aunque admitió que su novela ha sido interpretada como que se centra específicamente en la masculinidad, él no la ve así, sino que trata “sobre la clase social, el dinero y el poder”.

“Pero, repito, no quisiera que se viera como algo que trata solo de eso, ni siquiera principalmente. Creo que trata sobre el paso del tiempo y la existencia en el tiempo, lo cual suena muy vago”.

Su gran interés al escribir es “la representación del tiempo como un proceso, que obviamente es una parte fundamental de la existencia y la experiencia. Probablemente sea lo que más me interesó al escribir este libro”.

Confesó que, al igual que casi todos los autores, tiene el hábito de escribir todos los días. “Intento levantarme temprano por la mañana cuando trabajo en un libro y escribir durante unas horas antes de hacer cualquier otra cosa. Ese es mi hábito, supongo, si es que tengo alguno”, manifestó.

Szalay ha publicado seis novelas, una de las cuales, “All That Man Is”, fue finalista del Booker en 2016.

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