Al frente, Gerardo de Loera, Roberto Valdivia, Eduardo Torres Jiménez, Manuel Jiménez “Lefty”, Bruno Cortés, José Contreras y Roberto Aldrete; y detrás, Josué Quintal Gurubel, Ermilo Echeverría Castellanos, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, Eduardo Navarro, María Elena Sulú, Hugo Rivera y Manuel Franco Jauregui
Al frente, Gerardo de Loera, Roberto Valdivia, Eduardo Torres Jiménez, Manuel Jiménez “Lefty”, Bruno Cortés, José Contreras y Roberto Aldrete; y detrás, Josué Quintal Gurubel, Ermilo Echeverría Castellanos, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, Eduardo Navarro, María Elena Sulú, Hugo Rivera y Manuel Franco Jauregui

Plegarias de agradecimiento a Dios por los 65 años de la fundación del Centro Universitario Montejo, así como por los hermanos maristas, profesores, y personal laico que han formado parte de esta historia —incluidos quienes han entregado su vida al servicio educativo— se elevaron durante la misa presidida ayer por el obispo, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong en la Casa Marista de Chuburná.

En la celebración participaron los religiosos maristas, junto con Ermilo Echeverría Castellanos, rector de la Universidad Marista; y Josué Quintal Gurubel, director del Centro Universitario Montejo.

El arzobispo yucateco, quien es el titular de la Arquidiócesis de Xalapa, recordó que ese día la Iglesia celebró la presentación de María en el templo y que el Evangelio narra el momento en que Jesús limpia el templo de los mercaderes.

El prelado, egresado del CUM, indicó que la misión de todo formador, educador y hermano marista, de acuerdo con la intuición de San Marcelino Champagnat, es procurar que cada niño, adolescente y joven viva como un “templo limpio”. Señaló que la educación y la formación son esenciales, pues el Evangelio, Jesús y María dan al corazón del niño y del joven un espíritu bueno, capaz de amar, perdonar, ser fraterno y amistoso, lo cual constituye la labor fundamental de todo educador cristiano.

Pidió que el templo interior de cada niño y joven no sea contaminado por mercaderes, comerciantes o vicios, ni vaciado por distractores, sino que permanezca centrado en amar y servir desde la infancia. Agregó que la celebración de la presentación de María —como bebé o niña, según la tradición judía— recuerda a los fieles que todos han sido elegidos por Dios y presentados ante Él para cumplir una misión particular. Subrayó que cada cristiano debe vivir esta conciencia y transmitirla a las nuevas generaciones, para que sepan que son amados, deseados y llamados por Dios.

Tras la ceremonia eucarística, los asistentes compartieron experiencias sobre el colegio y las instituciones maristas, especialmente con los religiosos de mayor trayectoria. Rememoraron vivencias de su paso por la dirección y la docencia, así como frutos obtenidos en la educación marista en Mérida y en todo Yucatán.

El programa, de carácter sencillo y familiar, incluyó un desayuno con platos de fruta, huevos motuleños, café y jugo de naranja. Esta celebración formó parte de las actividades por el 65 aniversario del Centro Universitario Montejo, del cual se ha informado previamente.

En la misa participaron los hermanos maristas Gerardo de Loera, Roberto Valdivia, Eduardo Torres Jiménez “Hermano Lalo”, Manuel Jiménez “Lefty”, Bruno Cortés, José Contreras y Roberto Aldrete; además de Eduardo Navarro, superior de la casa, María Elena Sulú, administradora de la Casa Marista, Hugo Rivera y Manuel Franco Jauregui “Chiquilín”, actualmente en misión en la Sierra Tarahumara.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán