El encendido del ábol navideño del centro comercial Plaza La Isla Mérida Cabo Norte Mallentertainment
El encendido del ábol navideño del centro comercial Plaza La Isla Mérida Cabo Norte Mallentertainment

La magia navideña llegó a Plaza La Isla Mérida Cabo Norte Mallentertainment, envolviendo cada rincón en un ambiente lleno de magia, luces y sonrisas.

La misión “Rumbo a la Navidad” concluyó con gran éxito tras la esperada llegada de Santa Claus, que encabezó el encendido del árbol navideño de este centro comercial, uno de los momentos más emotivos de la noche.

En medio de colores vibrantes, figuras temáticas, risas y una atmósfera cargada de ilusión, la plaza brilló con una luz especial que marcó el arranque oficial de las fiestas decembrinas.

Desde temprano, decenas de familias comenzaron a llegar, muchas de ellas acompañadas por niños que no podían ocultar su emoción.

Entre risas, globos y fotografías, los pequeños esperaban impacientes el momento de ver a Santa.

El ambiente festivo se sentía en cada paso: los pasillos lucían adornos que evocaban la fantasía navideña, mientras que los comercios se sumaban al ánimo decorando sus vitrinas y regalando pequeñas experiencias a quienes pasaban por ahí.

Poco antes de las 5 de la tarde, la energía del lugar se elevó cuando Sunny y Meridio, las botargas oficiales de la plaza, hicieron su aparición en el escenario.

Ambos personajes saludaron a los niños con grandes abrazos de peluche y comenzaron a bailar, interactuar y lanzar dulces al público.

Ese gesto sencillo desató carcajadas, carreras y pequeños saltos de alegría entre los asistentes, generando un paisaje encantador de infancia y emoción.

Mientras los últimos detalles técnicos del show eran ajustados, los personajes aprovecharon para acercarse a las familias, posar para fotos y mantener viva la expectativa. La luz dorada del atardecer comenzaba a caer sobre la plaza, creando un marco perfecto para lo que estaba por venir.

Minutos después, Max, uno de los personajes principales del espectáculo, apareció para encabezar la misión “Rumbo a la Navidad”. Con una mezcla de humor, ternura y dinamismo, llevó a los pequeños a un recorrido imaginario en el que se encontraron con los duendes y los renos de Santa.

En cada estación, Max explicaba de forma divertida qué hacía cada uno, resaltando la importancia del trabajo en equipo, la solidaridad y la alegría de compartir.

En el taller de los duendes, los niños descubrieron —a través de juegos y diálogos— que todos ellos trabajan hombro con hombro para crear los regalos destinados a cada pequeño del mundo.

Más tarde, Max los condujo al espacio de los renos, quienes, según les explicó, se esfuerzan día tras día para estar en la mejor condición posible y poder jalar el trineo de Santa durante su largo viaje navideño.

La interacción despertó la imaginación de muchos niños, que hacían preguntas, imitaban a los duendes o trataban de caminar como renos, mientras los papás observaban con sonrisas.

Finalmente llegó el momento más esperado: llamar todos juntos a Santa Claus. Max pidió a los niños que gritaran con fuerza para que pudiera escucharlos desde el Polo Norte. Y así lo hicieron.

En cuestión de segundos, las voces infantiles se elevaron como un coro lleno de emoción. Cuando Santa apareció por fin, vestido con su tradicional traje rojo y una gran sonrisa, el público lo recibió con aplausos, gritos de sorpresa y hasta algunos saltos de alegría.

Santa dedicó unas palabras a los niños, invitándolos a disfrutar esta temporada con amor, a abrazar a su familia, a trabajar en equipo como los duendes, a apoyarse mutuamente como los renos y a valorar cada pequeño instante, tal como lo hace Max en su misión.

El clímax de la noche llegó con la cuenta regresiva para encender el árbol navideño.

Las luces disminuyeron, las miradas se elevaron y una emoción colectiva llenó el aire. “¡Tres, dos, uno…!”, se escuchó fuerte y claro.

En ese instante, el árbol y toda la plaza se iluminaron en un estallido de colores, brillantes luces y decoraciones que parecían cobrar vida. Los presentes reaccionaron con aplausos, fotografías, abrazos y expresiones de asombro, creando un momento que muchos describieron como mágico.

Así, entre música, risas, luces parpadeantes y el espíritu navideño que ya se respira en Mérida, Plaza La Isla Mérida dio la bienvenida a una de las temporadas más queridas del año, invitando a las familias a regresar, compartir y seguir construyendo recuerdos que duren toda la vida.— Ilse Noh Canché

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