El estreno del “Parsifal” de Richard Wagner en México no sólo marcó un hito para la escena operística nacional, sino que también detonó la creación de un documental íntimo, visceral y humano, guiado por la mirada del cineasta y promotor cultural Jaime Casanova Amar.
“Parsifal: Estreno en México” —que se proyectará el próximo martes 16, a las 7 p.m., en Cines Siglo XXI— no únicamente explica cómo nació el proyecto: es un relato en el cual la ópera, la identidad artística y la transformación personal se entrelazan en una misma travesía.
La chispa de todo ocurrió en uno de los momentos más oscuros del cineasta. En San Cristóbal de las Casas, sumido en un bloqueo creativo, decidió consultar Google “una última vez antes de dormir”. Allí descubrió que “Parsifal” se estrenaría por primera vez en México.
“Siempre fue mi sueño hacer el montaje de ‘Parsifal’. Wagner es como mi religión. De verdad estaba bloqueado, frustrado, y de pronto aparece esa noticia. Sentí que era una señal”, recuerda Casanova Amar al Diario. No era la primera vez que Wagner intervenía de manera inesperada en su vida.
De hecho, su encuentro inicial con el compositor alemán había sido tan improbable como decisivo: Bob Esponja. “Gracias a Bob Esponja conocí a Wagner”, dice entre risas. “En Film & Arts pensé que estaban transmitiendo un episodio (de Bob Esponja), pero era ‘El holandés errante’. Esa noche me sacudió. Me dije: ‘Quiero saber más de esto’”.
Vinieron “El Anillo del Nibelungo”, “Los maestros cantores” y finalmente “Parsifal”, la obra que más lo marcó y que prometió algún día documentar.
El estreno realizado en el Teatro del Bicentenario Roberto Plascencia Saldaña, en León, Guanajuato, le permitió cumplir ese sueño con una entrega total. Casanova estuvo un mes y medio en el corazón de la producción, acompañando ensayos, procesos técnicos, montaje y dinámicas internas.
“Tuve acceso total. Estuve en todo: detrás del escenario, detrás de cámaras, en los ensayos… un mes entero escuchando ‘Parsifal’ en piano. Es bellísimo y muy difícil de explicar. Estaba haciendo lo que amo, con mi compositor favorito y en un estreno histórico”, dice.
Pero el reto mayor no fue técnico, sino emocional. “Lo más complejo fueron las emociones. Es una obra que toca fibras muy profundas. Estar ahí, con esa música y esa carga emocional detrás de cada persona del equipo… fue intenso, hermoso y desgastante al mismo tiempo”.
Aunque el documental creció a lo largo de la producción, Casanova reconoce que siempre pudo hacer más. “Me faltaron entrevistas, especialmente a los músicos. Entrevisté al maestro Guido María Guida, pero siempre es valioso escuchar las voces que casi nunca se escuchan”. Aun así, el proyecto se expandió a Mérida y Ciudad de México para completar su narrativa.
Uno de los momentos que más sorprendió al cineasta fue la respuesta del público mexicano, que convirtió el estreno en algo más que una puesta en escena: en un peregrinaje. “Fue poesía pura. La gente viajó desde Guadalajara, Ciudad de México, San Luis Potosí, Aguascalientes… casi el 40% del público venía de otras ciudades. Así somos los wagnerianos”. Incluso músicos y especialistas en Alemania se mostraron sorprendidos al saber que “Parsifal” jamás se había interpretado en México.
Para Casanova, el estreno dejó lecciones que trascienden la ópera: “No hay imposibles. Cuando se alinean voluntades y recursos, todo se puede. Hay óperas que aún faltan por estrenarse en México y valen muchísimo la pena”. El documental, además de registrar ese instante irrepetible, deja constancia histórica de un logro cultural que de otra manera sólo viviría en la memoria de quienes estuvieron allí. Entre los momentos más significativos para él estuvo la experiencia con los músicos de la orquesta, a quienes rara vez se les observa desde dentro. “Ellos cargan la presión, el estrés, las emociones. Claro que no grabé conflictos, no soy ‘Ventaneando’”, bromea. “Pero verlos trabajar ‘Parsifal’ desde dentro es algo que nunca olvidaré”. La experiencia con Wagner se sumó a otro proyecto de enorme peso emocional: el documental sobre los 200 años de la Novena Sinfonía de Beethoven junto a la Orquesta Sinfónica de Yucatán. “Artísticamente, ya estoy. Más realizado no puedo estar. Haber hecho el documental del estreno de ‘Parsifal’ y luego el de la Novena… es algo que jamás voy a olvidar”, afirma. Hoy, Casanova continúa su propio peregrinaje wagneriano mientras se prepara para su siguiente meta: el Festival de Bayreuth, que celebrará 150 años en 2025. Antes de cerrar, deja un mensaje para las generaciones jóvenes que buscan un lugar en la música o el cine: “Hay que acercarse sin miedo. Apreciar la música, vivirla, sentirla. Y si amas algo de verdad, la vida te abre la puerta para hacerlo. Yo lo vivo todos los días”.— Daniel Bautista Silva
