En un ambiente de fe y alegría, la rectoría de Santa Lucía fue sede de la misa de acción de gracias por el cuarto aniversario de la Adoración Nocturna Mexicana, sección Santa Lucía, celebración que anteanoche reunió a fieles y adoradores que han perseverado en este apostolado desde su inicio durante la pandemia.
La Eucaristía fue presidida por el padre Alejo Huchim Kumul, rector del templo, quien en su homilía pidió a los presentes vivir la virtud de la paciencia, especialmente en medio de las dificultades cotidianas, familiares y sociales.
Recordó que la Palabra de Dios invita a no desesperarse y a confiar plenamente en Cristo, quien cumple las promesas anunciadas por los profetas.
Inspirado en el Evangelio, el sacerdote destacó que Jesús responde a los discípulos de Juan señalando los signos del reino: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos caminan y a los pobres se les anuncia el Evangelio.
“Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí”, subrayó como mensaje central e invitó a los fieles a mantener la esperanza aun en el “desierto” de la vida.
Durante la celebración, se recordó que la Adoración Nocturna Mexicana cuenta con 125 años a nivel nacional y 100 años en la diócesis, mientras que la sección Santa Lucía cumple cuatro años de servicio constante al Santísimo Sacramento.
Al respecto, Nelly Beatriz Lizama Saldaña, integrante del apostolado, destacó que este aniversario es motivo de fiesta y agradecimiento, pero sobre todo de compromiso para seguir perseverando en la adoración y el testimonio de fe. Asimismo, se reiteró la invitación a la comunidad a integrarse a la Adoración Nocturna, acercándose a sus parroquias para conocer las secciones existentes en la ciudad y el Estado.
Las vigilias ordinarias se realizan cada primer sábado de mes, iniciando a las ocho de la noche y prolongándose durante toda la madrugada, en un espacio de oración y acompañamiento al Señor.
Finalmente, en el marco del tiempo de Adviento y de las celebraciones de fin de año, se elevó una oración especial por la paz del país y por las familias, pidiendo que el amor, la unidad y la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento sigan siendo fuente de fortaleza y esperanza para todos los creyentes.— DANIEL BAUTISTA SILVA



