El centro de Mérida se ve envuelto a diario de los aromas de alimentos y bebidas que se ofrecen en negocios establecidos y ambulantes
El centro de Mérida se ve envuelto a diario de los aromas de alimentos y bebidas que se ofrecen en negocios establecidos y ambulantes

Como parte de las actividades que celebran la identidad y la memoria viva de la ciudad, el Ayuntamiento invita a la charla “Sabores de Mérida. Comer y beber en el Centro Histórico y otros rincones de la ciudad”, que propone mirar la gastronomía y las bebidas locales no solo como un atractivo cotidiano, sino también como una expresión de la historia, las costumbres y las transformaciones sociales de la capital yucateca.

La cita es este sábado 10, a las 7 de la noche, en el Hotel Colonial, con entrada libre y dirigida a toda la familia.

La conversación estará a cargo de los cronistas de la ciudad Jorge Cortés Ancona y Jorge Victoria Ojeda, quienes dialogarán sobre los espacios donde Mérida come, bebe y se reconoce.

Jorge Victoria explicó al Diario que la charla surgió de un diálogo con la Dirección de Identidad y Cultura del Ayuntamiento y el Patronato del Centro Histórico, como parte de un esfuerzo por generar sinergias entre instituciones y especialistas para acercar a la ciudadanía a su patrimonio cultural desde ángulos accesibles. En este caso, la comida y la bebida son el hilo conductor de una reflexión que abarca pasado, presente y posibles futuros.

Adelantó que su participación se enfocará en las bebidas, con especial énfasis en las cantinas del Centro Histórico, desde el siglo XIX y XX hasta la actualidad.

Señaló que estos espacios han sido tradicionalmente puntos de reunión social, lugares de esparcimiento y convivencia que reflejan los valores, lenguajes y dinámicas de cada época.

“Son sitios lúdicos y costumbristas que cumplen una función social esencial, y por eso es importante registrar los cambios que han experimentado”, opinó.

Entre esos cambios destacó la transformación de cantinas que durante décadas fueron espacios exclusivos para hombres y hoy muestran una apertura en sintonía con nuevas realidades sociales.

En años no tan lejanos, la presencia femenina requería permisos implícitos y modificaba el ambiente del lugar, desde el lenguaje hasta las dinámicas internas. Para el cronista, observar estas transiciones permite comprender cómo la ciudad se adapta y se redefine sin perder del todo sus raíces.

Asimismo, consideró natural que las cantinas formen hoy parte de recorridos turísticos, al tratarse de espacios con identidad propia, estilos particulares y una historia que sigue viva. “Hay públicos para todo”, afirmó, subrayando que la diversidad de opciones forma parte del atractivo de la ciudad y estos lugares siguen siendo referentes culturales, más allá de las opiniones encontradas que puedan generar.

Por su parte, Jorge Cortés Ancona explicó que su aproximación a la charla será “a ras de piso”, observando lo que ocurre diariamente en calles del Centro Histórico.

Se centrará en lo que hoy se ofrece y se consume, y en cómo la comida y la bebida forman parte del tránsito cotidiano de miles de personas. “En el centro de Mérida casi no hay una calle que no tenga algún sitio donde se ofrezca algo para comer o beber”.

Agregó que abordará tanto la comida tradicional yucateca como aportaciones que se han ido integrando con el tiempo, reflejo de una ciudad en constante movimiento. Mercados, puestos callejeros, fondas, restaurantes, cafés y nuevos espacios de convivencia formarán parte del panorama que se analizará durante la charla.

Cortés Ancona dijo que muchos turistas buscan observar y experimentar “dónde comen los locales”, ya sea en mercados como el de Santiago o en espacios cotidianos que conservan prácticas y sabores tradicionales. Al mismo tiempo, existe una oferta adaptada a gustos externos, lo que amplía el abanico de posibilidades económicas y culturales.

Otro de los puntos que se tocarán será la situación de productos tradicionales que afrontan el riesgo de desaparecer, pero que aún pueden encontrarse en mercados o puestos específicos.

Invitará a poner atención en aquello que suele pasar inadvertido y a valorar la riqueza que permanece viva en lo cotidiano.

Ambos cronistas coincidieron en que comer y beber va mucho más allá de una necesidad fisiológica. Se trata de actos sociales, cargados de significados emocionales y culturales, y que compartir la mesa habla de identidad, pertenencia y comunidad.

Finalmente, los cronistas extendieron una invitación a acercarse a la conversación, pensada como una oportunidad para conocer, recordar y redescubrir las costumbres de la ciudad.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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