El Año Santo dejó como principal enseñanza que los cristianos son peregrinos guiados por la esperanza, afirmó el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, al referirse a la clausura del Jubileo de la Esperanza, que Su Santidad León XIV presidirá hoy martes en el Vaticano.
El prelado explicó que la esperanza cristiana no debe confundirse con el optimismo humano de pensar que siempre se tendrá éxito si se le busca, sino que consiste en la convicción de que, pase lo que pase, la voluntad de Dios es para bien de la gente.
Añadió que la meta principal de la esperanza no está en la tierra, sino en el cielo. Asimismo, consideró que el objetivo de este Año Santo seguramente fue alcanzado por muchas personas, aunque se trata de un resultado que no puede medirse con cifras, sino únicamente a través de lo que fue visible, como el aumento en la vida sacramental de los fieles.
A nivel diocesano, el Jubileo fue clausurado el lunes 29 de diciembre.
Solo Dios conoce
“Vimos más gente en los templos y participando en los sacramentos, pero, como dice el dicho, caras vemos, corazones no sabemos. Solo Dios es testigo de lo ocurrido en cada corazón”, expresó.
Monseñor Rodríguez Vega señaló que la gracia de la indulgencia fue ampliamente aprovechada por los fieles y aseguró que muchas personas que se encontraban alejadas de la vida de la Iglesia acudieron a ella.
Subrayó que la indulgencia plenaria representa una oportunidad para volver a empezar desde cero, como recién bautizados.
Admitió que, como Arzobispo de Yucatán, el Jubileo animó su propia vida espiritual, ya que cada domingo tuvo la oportunidad de recibir la indulgencia y aplicarla no solo por él, sino también por difuntos.
Agregó que su quehacer pastoral se vio fortalecido al exhortar de manera constante a los fieles a renovar su vida cristiana y espiritual mediante la indulgencia.
Como informamos en su oportunidad, la clausura diocesana del Año Santo se realizó con una ceremonia eucarística en la Catedral, en la que participaron alrededor de dos mil personas.
El cierre del Año de la Esperanza para toda la Iglesia Católica lo presidiría el Papa a las 9:30 a.m., hora de Roma.— Claudia Sierra Medina
De un vistazo
Vida sacramental
Durante el Año Santo se observó mayor participación de los fieles en ceremonias en templos y sacramentos, signo visible de renovación espiritual.
Gracia jubilar
La indulgencia permitió recomenzar la vida cristiana, fortalecer la fe personal y pastoral, orar por difuntos y renovar compromisos espirituales mediante actos concretos de conversión y esperanza comunitaria.
