




Talento, presencia y una divertida historia hicieron de la representación de la ópera “Gianni Schicchi” una experiencia única para el numeroso público que llenó anteanoche el patio central del Centro Cultural Olimpo, en el marco del Mérida Fest.
La propuesta del Estudio de Ópera de Mérida llevó a los espectadores a un jocoso y entretenido recorrido por una historia breve situada en Florencia en el siglo XIII para aterrizarla en el tiempo actual, con la cual se demostró que algunas mañas y sinvergüenzadas no saben de tiempo y espacio.
Además, enseña que entre tramposos el que tiene más saliva traga más pinole.
La representación, bajo la dirección de escena de Carlos Conde, tuvo un elenco conformado por Javier Carrillo, Elliot Lara, Esther Gurrión, Andrea Poot, Anne Marrot, Rafael Yáñez, Natael Bañuelos y Sandra Aguirre, entre otros. En total 13 voces, siete del Estudio de Ópera de Mérida y las demás, provenientes de Jalisco, Nuevo León, Baja California y Oaxaca.
La dirección musical fue de Iván Mares, con la asistencia de Priscila Torres Conrado. Andrea Gutiérrez González fue la asistente de la dirección de escena.
La música fue interpretada por una orquesta de cámara con secciones de alientos y cuerdas.
La trama de “Gianni Schicchi” se desarrolla en la Florencia de 1299. Gira en torno a los familiares de Buoso Donati que descubren que este dejó su fortuna a un monasterio y no a ellos.
Desesperados y con la esperanza de anular el testamento, recurren al astuto Gianni Schicchi, un plebeyo sin recursos pero de gran ingenio. Schicchi idea un plan audaz y cómico para hacerse pasar por el difunto Buoso y dictar un nuevo testamento, beneficiándose a sí mismo y a su hija Lauretta, quien desea casarse con Rinuccio, sobrino de Buoso.— Emanuel Rincón Becerra
