Como parte de la fiesta patronal, la comunidad de San Juan Bosco, participó en la eucaristía que el párroco Jorge Martínez Ruz ofició en el campo de la colonia Miraflores frente al templo.
La misa se llevó al cabo anteanoche después de la Feria de la Alegría, que como parte de la fiesta de San Juan Bosco se realiza en el campo con la participación de cientos de niños y adolescentes.
En su homilía, el padre Jorge Martínez hizo un enérgico llamado a la juventud a responder con valentía a las vocaciones y pidió a los grupos apostólicos trabajar en una unidad real.
Ante el cuestionamiento social sobre la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas, el párroco envió un mensaje a los jóvenes. “Dios no ha dejado de llamar. Sigue llamando (…) mientras más dificultades hay en el mundo, más violencia y más dolor, más llama; pero depende de los jóvenes que quieran responder.”
La respuesta, continuó, debe ser personal y auténtica, y criticó las decisiones tomadas por presión familiar, citando ejemplos de jóvenes que ingresan al seminario o a carreras universitarias solo por cumplir deseos de sus abuelos.
“El llamado está ahí, pero hay que escucharlo con atención para poder responder con valentía”, expresó.
Lamentable pérdida
La misa originalmente iba a ser celebrada por el obispo auxiliar mons. Pedro Mena Díaz, pero tuvo que viajar a Quintana Roo para asistir al funeral de monseñor Pedro Pablo Elizondo, obispo de la diócesis Cancún-Chetumal.
En ese sentido, pidió orar por la vecina diócesis de Quintana Roo, tras el reciente fallecimiento de monseñor Pedro Pablo Elizondo (a pocas semanas de entregar su cargo) e invitó a los feligreses a no ser egoístas e insensibles ante los cambios de la agenda parroquial, recordando que quedarse sin un pastor es un dolor que debe afrontarse con la esperanza que el mismo obispo predicaba.
El padre también habló del mensaje del papa León XIV para la Jornada de las Comunicaciones Sociales, que publicó en la fiesta de San Francisco de Sales, e instó a los fieles a “no ocultar el rostro” detrás de realidades virtuales o perfiles falsos.
“No ocultemos nuestra persona. Entreguémonos nosotros mismos a los demás. Que lo que reflejamos en las redes sea lo que somos en la comunidad”, exhortó.
Finalmente, el sacerdote hizo un balance del trabajo de los grupos parroquiales. Basándose en las cartas de San Pablo, advirtió sobre el peligro de la división interna y el apego a etiquetas de grupos específicos.
“Que no estemos peleados, no quiere decir que trabajemos juntos”, aclaró, explicando que la verdadera unidad se manifiesta cuando todos colaboran en un proyecto común, como las recientes fiestas patronales, que, dijo, son una “gran oportunidad para trabajar juntos.”
Al final de su mensaje, el párroco hizo un llamado para que Don Bosco —como se le conoce al santo patrono— con su alegría, entusiasmo y talento, y San Francisco de Sales con su liderazgo y profesionalismo para comunicar, intercedan para ser una comunidad unida y que haga presente el reino desde el corazón.— IVÁN CANUL EK
