Como cada 25 de enero, tuvo lugar la conmemoración del Día del Cursillista, una fecha significativa para el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, ya que coincide con la festividad de San Pablo, su santo patrono. La jornada representa un momento de encuentro, reflexión y renovación de la fe para quienes forman parte del movimiento.



Ayer por la mañana, integrantes de este movimiento se reunieron para celebrar la eucaristía.
La presidenta diocesana del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Yucatán, Ernestina Pérez Mac, explicó que esta celebración responde a la importancia de San Pablo para la Iglesia y para el movimiento, motivo por el cual el presbítero Santo Villegas Gil, asesor eclesial, convocó a los cursillistas a reunirse y celebrar juntos. Detalló que alrededor de 80 personas participaron en esta jornada.
Previo a la eucaristía oficiada por el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, en compañía del presbítero Santos Villegas Gil, varios integrantes de la comunidad compartieron su testimonio, relatando cómo vivir como cursillista transformó su vida y lo que significa para ellos pertenecer al movimiento.
Antes de dar inicio a la celebración eucarística, el obispo recordó que la jornada se realizó en honor a San Pablo, santo patrono de los cursillistas, pero también en un contexto de duelo y esperanza por el fallecimiento de integrantes del movimiento.
Mencionó de manera especial a quien fue el primer obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas y al papa Francisco, así como a otros miembros que, dijo, “han pasado del mundo a la casa del Padre”, ofreciendo la misa por ellos y por los frutos del camino recorrido por el movimiento.
En la homilía, el obispo auxiliar reflexionó sobre la importancia de la palabra de Dios en la vida cristiana y advirtió del riesgo de que “el corazón se endurezca cuando no se le da atención”. Señaló que la Eucaristía se compone de dos momentos fundamentales: la Palabra y el Pan, y subrayó que ambos deben ser acogidos con la misma profundidad.
Habló también de la falta de conocimiento de la palabra de Dios entre los católicos y de la necesidad de volver a lo esencial, recordando que, cuando el corazón se endurece, llegan las tinieblas y se pierde de vista a Cristo como centro.
Sobre esto, mencionó las enseñanzas de San Pablo para alertar sobre la división dentro de la Iglesia, cerrando su reflexión haciendo énfasis en que “Cristo no está dividido” y que una comunidad fragmentada no puede sostenerse.
El próximo cursillo de valores, según dijo su presidenta al Diario, se realizará del 16 al 19 de junio. Actualmente el Movimiento trabaja en la promoción de estos encuentros en los 14 decanatos, con visitas a distintas iglesias para invitar a quienes deseen vivir esta experiencia.
Los Cursillos están dirigidos a personas mayores de 24 años y que existen requisitos específicos para poder participar.
“Es un encuentro triple: un encuentro consigo mismo, un encuentro con Dios y un encuentro con los demás”, expresó, al tiempo que invitó a contagiar la alegría y abrirse a vivir esta experiencia, recordando la frase de San Pablo: “Ya no soy yo quien vive, sino es Cristo quien vive en mí”.— Karla Cecilia Acosta Castillo
