El escritor Dan Brown ha establecido su fama universal como escritor a través de las novelas cuyo protagonista es el erudito y refinado profesor Robert Langdon, experto en simbología y religiones comparadas en la Universidad de Harvard.

Sin embargo, en su última oferta confirió un súbito giro a la trama y el hilo de esta discurre alrededor de Katherine Solomon, una estudiosa que sostiene una relación sentimental con Langdon.

Katherine se dedica a la noética, una rama filosófica y espiritual que estudia la mente y la conciencia, explorando la conexión entre el intelecto y el espíritu. Su trabajo se centra en cómo las emociones humanas pueden afectar la materia, algo que de alguna manera termina afectando a Langdon, el cual viaja a Praga para asistir a una conferencia de Katherine. Allí debe enfrentarse a un antiguo poder mitológico llamado Golem surgido de las antiguas leyendas de Praga y… no más spoiler.

La novela profundiza en una tesis filosófica que Dan Brown denomina el “nuevo modelo de conciencia humana”. A diferencia de sus obras anteriores, que se centraban en conspiraciones históricas, esta se enfoca en la ontología de la mente y la supervivencia del “yo” tras la muerte física.

La novela propone que el cerebro no genera la conciencia, sino que actúa como un receptor o “radio” de una señal externa. Filosóficamente, esto apoya la idea de que la conciencia es una entidad inmaterial y metafísica que preexiste y sobrevive al cuerpo biológico.

A través del personaje de Katherine Solomon, Brown explora la capacidad de la mente para influir físicamente en la realidad. Esta rama filosófica/científica sugiere que los pensamientos tienen masa y energía propia, lo que validaría los conceptos antiguos sobre el poder de la intención y la oración.

El autor afirma que sus investigaciones para el libro con físicos y filósofos lo llevaron a concluir que la conciencia sobrevive a la muerte. La novela plantea que el final de la vida biológica no es un “apagado”, sino un cambio de frecuencia en la percepción.

Factor humano

Por último y muy a tono con los tiempos que discurren (frente al auge de la inteligencia artificial), la obra reflexiona sobre qué es lo que nos hace verdaderamente humanos. Sugiere que mientras las máquinas poseen inteligencia, carecen de esa “conciencia profunda” o espíritu que conecta con una fuente universal.

Ambientada esencialmente en la hermosa ciudad de Praga, la novela lleva de la mano al lector por sus míticas calles, iglesias y puentes, lo cual es por sí solo un notable valor agregado de la obra.

Investigador del Cephcis de la UNAM.

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