• El saludo scout a la partida del cortejo fúnebre del “Chief” Durán, que el 28 de enero de 1976 trasladó los restos mortales del recordado jefe escultista al Cementerio General
  • Integrantes del Grupo 3 de los scouts en años cercanos a su fundación, en 1938. En el orden habitual: delante, Ulises González Torre yPedro Peón de Regil; en medio, Félix Gurtubay Leturio, Víctor “Chief” Durán Marín y Eduardo Antonio Laviada Arrigunaga, y detrás, Francisco Antonio Laviada Arrigunaga y Ernesto Molina García

“En el mundo hay muchos hombres buenos, pero hay pocos hombres buenos que ayudan a los demás a ser buenos”, consignaba hace medio siglo un artículo periodístico que sintetizaba la vida de Víctor Manuel Durán Marín, el “Chief”, carismático dirigente del movimiento scout en Yucatán, fallecido el 27 de enero de 1976 en la capital del Estado.

Con motivo de los 50 años de su partida, la tarde del pasado sábado 24, en el parque de Itzimná, se rindió un homenaje al hombre que hizo del escultismo una expresión del servicio a los demás, algo muy notable en el “Chief”, quien no solo abrazó la causa del movimiento scout sino que también se esmeró en conducir y aconsejar de diversas formas a jóvenes.

Julián Ernesto Durán Flores, uno de los hijos del “Chief” —los otros son María Cecilia, y Víctor y Adelaida (estos dos últimos ya fallecidos)—, leyó durante el acto ante el busto de su padre reflexiones en torno a la vida y la obra del hombre que dejó huella no solo en el movimiento scout, sino en toda la sociedad yucateca.

“El ‘Chief’ nace en Maní en una familia pobre; él y sus hermanas ayudaban a la economía familiar siendo niños, pues fue huérfano de padre a temprana edad”, recuerda.

“Se trasladan a Hunucmá bajo la protección de un tío al que llamábamos ‘El tío Marín’; allí empieza sus estudios de la primaria. Luego se pasa a Mérida y al terminar la primaria se inscribe en una academia para estudiar la carrera de Contador Privado y empezar a trabajar”, relata.

En su empleo se distingue por defender a sus compañeros. Su conocimiento de la lengua maya lo ayuda en las ventas de la casa comercial. Hace muchos amigos gracias a su don de gentes y su empeño en mejorar las condiciones de trabajo, lo que hace que lo elijan como secretario de su sindicato.

Durán Flores añade que las virtudes cristianas de su padre lo llevan a integrarse a la Acción Católica del barrio de San Cristóbal, bajo la guía del padre Crescencio Cruz. Allí conoce a quien se convertiría en su esposa, doña Laidita (María Adelaida Flores Palomeque).

Su amor por la música lo motiva a fundar el coro de varones de San Cristóbal y aprender guitarra, formando un dueto para cantar trova. A Laidita, entonces su novia, le escribe varias canciones para llevarle serenata. Uno de esos temas lo estrena en la estación XEFC: “Te amaré eternamente”.

Invitación

Estas cualidades llaman la atención de monseñor Martín Tritschler y Córdova, primer arzobispo de Yucatán, y motivan que, siendo el “Chief” integrante de los Caballeros de Colón, lo invite a impulsar, junto con Miguel Civeira Taboada y otras dos personas, el escultismo.

En Yucatán ya había grupos scouts, entre ellos en la escuela Ariel. En esta tarea, el “Chief” se distingue por su energía y dinamismo, convenciendo de las virtudes de ser scout. Alienta varios grupos en una época difícil, la Segunda Guerra Mundial.

“Nuestra vida familiar fue feliz”, admite Julián Durán. “Mi padre se empeñaba en nuestro mejoramiento cultural, sobre todo al amor a la música y leer mucho. Me acuerdo cómo gozaba cuando visitaba los campamentos scouts. También me acuerdo cuando yo era scout, lo veía animando las fogatas con cantos, inculcando con su ejemplo el compañerismo”.

“Poco a poco empezó mi papá a ser una leyenda en los scouts de Yucatán, a tal grado que muchos niños y muchachos creían que el ‘Chief’ había fundado los scouts”.

“Cuando un norteamericano scout visitó Yucatán preguntó por la persona de la que todos hablaban y cuando lo conoció le dijo: ‘Así que tú eres el ‘chief (jefe)’ de todos’. Cuando preguntaba por él, preguntaba por ‘el chief’. De ahí nació el sobrenombre”.

Durán Flores enfatiza que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer… y esa fue nuestra madre, doña Laidita. Su apoyo fue de mucha ayuda, tanto familiar como dentro del escultismo”.

Asimismo, el “Chief” fue fundador de los Escuderos de Colón. “Cuando salía con él, caminando por la calle, eran múltiples los saludos de la gente: ‘Adiós Chief’, ‘Hola Chief’. Eran padres agradecidos y muchachos que lo estimaban”, revela.

“El escultismo le sirvió para ser mejor y ayudar a los demás a ser mejores”.

“Hasta que fui dirigente de lobatos y de tropa me di cuenta de que su vida estaba regida por la oración del dirigente: ‘Señor y jefe mío’… Siempre tuvo a Dios en primer plano, pues era su fuerza. Se dio cuenta que él no había escogido esta manera de vivir, sino que Jesús, como a los apóstoles, le dijo: ‘Ven y sígueme’. Se dio cuenta que esta, su misión en la tierra, era una llamada, una vocación; Dios le había escogido como jefe y guardián de sus hermanos scouts”.

“Eso hizo que descubriera que sus palabras y su ejemplo fueran un reflejo de cómo cumplir la ley scout, ver en los campamentos y en la naturaleza la obra de Dios para llevarlos poco a poco a Él”.

Julián Durán añade que, antes de enfermar, su padre le pedía que lo llevara en moto a las reuniones del Grupo 3, en Sodzil. “Allí lo veía nuevo, rejuvenecido, jovial, estaba gozando lo que con tanto esmero sembró”.

Despedida

“Antes de morir, me dijo cómo iba a ser su funeral: lleno de gente, sus Escuderos de Colón, los Caballeros de Colón, sus amigos scouts. Durante el cortejo al cementerio me dijo mi cuñado Carlos Fernando Pavón Durán: ‘Cómo debe estar gozando el ‘Chief’ este momento’”.

Finalmente, recuerda que cuando colocaron la escultura del “Chief” Durán en la Villa Scout, monseñor José Florencio Camargo Sosa, capellán del movimiento (que en paz descanse), declaró: “Cuando el ‘Chief’ se presentó ante Jesús lo recibieron con un apretón de mano izquierda y un sonoro ‘compañé’”.— Emanuel Rincón Becerra

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