BARCELONA (EFE).— Los celulares cada vez más inteligentes conviven en el Mobile World Congress (MWC) con su perfecta antítesis: los llamados “dumb phones (teléfonos tontos)”, aparatos minimalistas diseñados para reducir la adicción a las pantallas y mejorar el bienestar digital, especialmente entre los más jóvenes.
Una de las grandes paradojas este año en el MWC, epicentro global durante esta semana de la innovación y la conectividad, es el espacio que le ha dado a las voces que llaman a racionalizar el tiempo de empleo de la tecnología y promueven la “desconexión”, una corriente que gana fuerza en el sector.
Entre esas voces destacó la del actor Aaron Paul, de la serie “Breaking Bad”, convertido en activista en favor de un uso más equilibrado de los celulares y otros dispositivos. “No vamos a poder detener el desarrollo de estas tecnologías, pero sí podemos crear nuevas formas de diseñar y producir teléfonos menos adictivas”, dijo.
También ha cobrado protagonismo la firma Light, una de las primeras compañías en apostar por esta nueva generación de celulares minimalistas.
Su propuesta es radical en su sencillez: teléfonos negros, sin artificios ni florituras, con una pantalla básica y aplicaciones funcionales que permiten llamar, tomar notas y consultar indicaciones. Nada de iconos de redes sociales, notificaciones constantes ni estímulos diseñados para retener la atención del usuario.
“No se trata de dejar el celular, sino de ofrecer otra perspectiva, una alternativa. Dispositivos como los Light Phones son como una cámara: una herramienta tecnológica más, que usas cuando la necesitas, pero que no captura tu vida”, dijo el director general de Light, Kaiwei Tang, en una intervención en el congreso.
El minimalismo estético de estos dispositivos puede recordar al pasado, a aquellos famosos Nokia de finales de la década de los 90, aunque los impulsores de Light sostienen que sus teléfonos no son el pasado, sino que “representan el futuro del desarrollo tecnológico”.
“Puede parecer que das un paso atrás, pero en realidad avanzas hacia algo más humano. Es volver a nuestros orígenes, sí, pero avanzando: dejando atrás lo artificial para quedarnos con la inteligencia y el lado más humano de la tecnología”, explica un socio de la compañía, Eleph Kwong.
Si los Light Phones representan la antítesis de los llamados teléfonos inteligentes, a medio camino se encuentran los Balance Phones, una propuesta impulsada en Barcelona y que aspira a integrar lo mejor de los dos mundos.
“Hay un espacio demasiado grande entre lo que es un celular básico y lo que es un smartphone. Queremos situarnos justo en medio y crear un dispositivo con el que no tengas que renunciar a nada en tu día a día, pero que al mismo tiempo no te mantenga expuesto a todos esos contenidos adictivos que nos roban el tiempo”, explica el cofundador y creador del Balance Phone, Carlos Fontclara.
Por esa razón, su apuesta pasa por mantener aquellas aplicaciones que realmente aportan valor añadido al usuario, como WhatsApp para conversaciones instantáneas o Spotify para escuchar música, sin fomentar dinámicas que enganchen durante horas a la pantalla.
De hecho, el Balance Phone está diseñado para bloquear de manera estructural las aplicaciones que concentran más del 70% del tiempo de uso recreativo, como las redes sociales, pero mantiene entre el 80% y el 90% de las funcionalidades “esenciales” para el día a día.
Fontclara explica que la idea original era impulsar este tipo de dispositivo entre los más jóvenes. Sin embargo, pronto descubrieron que las familias eran las más interesadas. “La mitad de nuestras ventas son padres y madres que buscan comprar el primer celular a su hijos”, detalla.
El gerente de operaciones de Light, David Wheeler, en cambio, asegura que la mayoría de sus clientes tienen entre 20 y 40 años, principalmente milenials.
Los humanoides
Los robots humanoides capaces de desarrollar tareas tanto industriales como sociales proliferan este año en el MWC, donde han despertado gran curiosidad en los asistentes. Prácticamente en cada pabellón de la feria tecnológica, considerada la más importante del sector, hay androides con apariencia y actitud humana, desde algunos que bailan al ritmo de videoclips virales hasta otros diseñados para la hostelería, y todos son objeto de los vídeos y fotografías del público.
De hecho, el director de tecnología de Mobile World Capital Barcelona, Eduard Martín, constata la proliferación de estos robots, la “gran novedad” de 2026, que se añaden a los tradicionales autómatas sin forma humana y a los que se acoplan a la persona para aportar nuevas funcionalidades, como un cíborg.
En las instalaciones en la feria de la compañía AgiBot, con sede en Shangái, un robot humanoide bailarín llamado X2 fascina a los asistentes con una coreografía extraída de un videoclip de la red, pero su abanico de movimientos es extenso: puede incluso hacer kung fu.
A su lado, su hermano mayor, A2, responde a las cuestiones que se le plantean gracias al sistema de inteligencia artificial (IA) que incorpora y, a sus espaldas, un robot vestido de camarero demuestra sus dotes para servir copas de cava.
Estos androides, que pretenden llegar a los hogares poco a poco, comparten espacio en el congreso con un perro robótico ideado para situaciones de emergencia y un dispositivo de limpieza que no requiere de interacción humana.
En otra parte, China Mobile expone un restaurante de comida rápida regentado por robots Lingxi: mientras dos preparan los alimentos en la cocina, un dependiente se encarga de llevar al cliente la comida que ha solicitado en el mostrador.
La empresa española PAL presenta TIAGo Pro, un humanoide que encanta a los visitantes por su capacidad de aprender movimientos humanos y replicarlos.
La compañía destaca que esta habilidad es especialmente útil en la industria —el robot ya está presente en empresas textiles— y en la investigación; también en el sector sociosanitario, al que se adapta plenamente porque tiene una base suficientemente estrecha que le permite moverse en pasillos o viviendas adaptadas.
Cerca de este humanoide está ARI, otro robot con rostro digital que el Ayuntamiento de Barcelona ha implementado en 500 hogares de la ciudad donde viven personas usuarias de teleasistencia sociosanitaria.
Si bien no sustituye a los profesionales, el androide desarrollado por el grupo Saltó permite detectar —entre otras situaciones— caídas o incidentes domésticos en las viviendas de ancianos.
El director de tecnología del Mobile World Capital Barcelona subraya que “lo interesante” de las innovaciones en robótica es, por un lado, la llegada de los androides en ámbitos más allá de la industria y, por el otro, su complementación con el cuerpo humano, que dará lugar a las “personalidades híbridas”.
“Antes se les llamaba cíborgs, que serían humanos que incorporan componentes tecnológicos, como un exoesqueleto o chips en la piel”, desgrana Martín, que prevé esta nueva variante en pocos años.
Martín reconoce que existe “cierto dilema” alrededor de los robots humanoides porque, al parecerse a las personas, “provocan crisis de identidad” entre la población por si pueden llegar a reemplazar la mano de obra humana.
“Muchas veces no nos damos cuenta de que existen robots sin apariencia humana que ya sustituyen lo que hacemos nosotros”, avisa Martín al lado de un brazo robótico desarrollado por el Instituto de Arquitectura Avanzada de la región española de Cataluña en colaboración con la compañía Ceràmica Cumella que replica el movimiento del artesano para esmaltar una pieza de cerámica.
Se complementan
Complementar a los trabajadores humanos con las habilidades específicas de los robots es más productivo que sustituirlos, según Kate Darling, investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts(MIT , una de las referencias internacionales en el estudio de la interacción con esas máquinas.
“Las personas tienen la capacidad de lidiar con sucesos inesperados. Incluso en almacenes y fábricas, con ambientes muy estructurados, si un clavo cae al suelo necesitas a un humano”, señaló Darling en el Talent Arena, un evento simultáneo del MWC.
Darling, autora del libro “The New Breed”, advirtió que uno de los problemas actuales en el debate sobre la robótica y la inteligencia artificial es que se comparan constantemente con la inteligencia humana, cuando sería más útil pensar en ellas en términos similares a las habilidades animales.
“Es aburrido intentar recrear algo que ya tenemos. Podemos crear algo que apoye las capacidades humanas o que nos permita hacer cosas que antes no podíamos”, apuntó la experta, que durante catorce años ha estudiado la relación con los robots y la IA
En su opinión, del mismo modo que a lo largo de la historia los seres humanos se han apoyado en las capacidades de los animales para potenciar, y no sustituir, sus propias habilidades, la tecnología puede desempeñar ahora ese papel.
En el ámbito laboral, recordó que los intentos de reemplazar a los trabajadores suelen encontrar límites prácticos. Las máquinas funcionan especialmente bien en tareas estructuradas y repetitivas, mientras que los humanos destacan en la adaptación a lo imprevisto.
“Si combinamos esas capacidades de forma creativa, podemos escalar la producción de manera mucho más potente que si simplemente intentamos sustituir a las personas”, enfatizó.
A su juicio, la tendencia a antropomorfizar la tecnología responde a un condicionamiento biológico: los humanos están programados para reconocer rostros y señales de vida, y el movimiento autónomo es un potente detonante de esa percepción. “Incluso algo tan simple como un robot aspirador, porque se mueve por sí solo, hace que la gente le ponga nombre”, señaló la investigadora, que admite que ella misma nombró al suyo “Bobby”.
En su opinión, esta inclinación no desaparecerá y algunos sistemas serán percibidos como herramientas, mientras que otros serán vistos como compañeros.
Sobre las futuras regulaciones relativas a la robótica, anticipa que “probablemente querremos proteger aquello que sentimos emocionalmente cercano”.
La investigadora subrayó que buena parte del debate público sigue condicionado por la idea de que el objetivo de la inteligencia artificial es reproducir la humana, una aspiración que, según sostuvo, estuvo en el origen de la disciplina y aún guía a muchos desarrolladores.
Sin embargo, esa comparación es limitada. Las máquinas superan ampliamente a los humanos en determinadas tareas, como el cálculo matemático, el ajedrez y la detección de patrones en grandes volúmenes de datos, pero cometen errores que a una persona le resultarían evidentes por falta de contexto, advirtió.
Prohibición Redes sociales
El creador de la WWW defiende prohibir las redes sociales a los menores de 16 años
Algoritmos adictivos
El inventor de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, advirtió durante una conferencia, de los “algoritmos adictivos” de algunas redes sociales, como TikTok
Diferente interfaz
Por esta razón, Berners-Lee pidió a los desarrolladores de redes sociales “no diseñarlas como TikTok”, sino como plataformas menos adictivas, como Pinterest.
No hay oposición
“Estuve en Australia y fue interesante hablar con los niños… No se oponían en absoluto. Creo que algunos de ellos descubrieron que tener un mundo en el que realmente podían jugar con sus amigos y sin teléfonos era bastante gratificante”, dijo Berners-Lee
Implementado en España
El presidente, Pedro Sánchez, anunció que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años y adoptará otras medidas para aumentar el control de las plataformas digitales





