• El padre Andrés Esteban López Ruiz, del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México, en su plática de anteanoche en Mérida
  • El sacerdote Andrés Esteban López recuerda que el amor de Dios “es más fuerte que cualquier acción del demonio”

Es un tema complejo, pero hay consenso entre teólogos y exorcistas en que la causa principal de que una persona sufra la acción extraordinaria del demonio es la práctica del ocultismo, advierte el presbítero Andrés Esteban López Ruiz, del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México.

Eso incluye diversas formas de adivinación, espiritismo, magia, invocación de realidades ocultas o esotéricas, hechicería, superstición, idolatría y participación en sectas.

“Lamentablemente, hay personas que incluso llegan a invocar demonios e involucrarse en este tipo de rituales, lo que puede tener consecuencias graves”.

“No obstante, aun cuando alguien haya incurrido en estas prácticas, la Iglesia es madre compasiva y misericordiosa, siempre dispuesta a reconciliar a sus hijos con Dios mediante el sacramento de la reconciliación”.

“Quienes han sufrido algún daño pueden recibir el consuelo del Espíritu Santo y la liberación. Con la gracia que Cristo concede a su Iglesia, es posible alcanzar la libertad y una vida plena”.

Revela que el Colegio de Exorcistas atiende a muchas personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas, y realizan discernimientos para comprender la naturaleza de sus problemas. Algunas llegan con heridas profundas, derivadas de experiencias de confusión o daño vinculado con la brujería, la magia, la adivinación, el espiritismo o la idolatría.

A estas personas se les ayuda a renovar su vida cristiana, sus promesas bautismales y a reconciliarse con Dios y la Iglesia. Se ora por ellas y se invoca al Espíritu Santo. Cuando hay una necesidad particular, se procede conforme lo establece la Iglesia, con discernimientos concretos, según explica.

El sacerdote enfatiza que no todos los casos corresponden a posesiones, por esa razón se habla de “acción extraordinaria”.

Este fenómeno, añade, es denominado así por la Asociación Internacional de Exorcistas y por los teólogos, porque no es algo ordinario en la vida de la gente ni lo experimentan todos los fieles. Solo un exorcista autorizado puede intervenir cuando realmente se trata de una acción extraordinaria.

La Iglesia católica regula este ministerio en el Código de Derecho Canónico. En el canon 1172 se establece que únicamente puede ejercer lícitamente el exorcismo mayor el sacerdote que cuente con licencia expresa de su obispo. Éste, como pastor que preside, santifica, enseña y atiende a su Iglesia particular, elige a quienes ejercerán este ministerio.

Deben ser prudentes, doctos, íntegros y piadosos. Su tarea consiste en escuchar, discernir, acompañar y distinguir las situaciones que afrontan las personas.

Cuando se verifica una acción del demonio, se procede a la realización del exorcismo mayor, que es ante todo una oración mediante la cual la Iglesia implora una gracia particular. Este ministerio está siempre bajo la autoridad del obispo diocesano.

El sacerdote recuerda que la fe cristiana está firmemente arraigada en la victoria de Cristo sobre el pecado, la muerte y Satanás. La certeza de la resurrección y el don del Espíritu permiten enfrentarse a los acontecimientos difíciles con esperanza y confianza en el amor de Dios. Por ello, añade, se enfatiza más la acción de Dios, que construye su Reino, que la acción del demonio.

“La bondad de Dios prevalece sobre cualquier mal”, subraya y agrega que, junto al bien, siempre existe la tentación.

“En el bautismo se renuncia a Satanás y se asume el compromiso de vivir como hijos de Dios. Sin embargo, la gracia bautismal debe crecer y desarrollarse. Esto implica un combate interior: ordenar el corazón según el Evangelio, practicar la caridad, la justicia y la paz, y renunciar al egoísmo”.

“La lucha no es solo contra las propias debilidades, sino también frente a las tentaciones que se presentan a lo largo de la vida”.

“Los creyentes afrontan las pruebas no con sus propias fuerzas, sino con la gracia de Dios, con su Espíritu y su amor, que es más real y más fuerte que cualquier acción del demonio”.

El padre López Ruiz participa en la Primera Semana de Formación para Laicos de la Pastoral de la Consolación y Ministerio de Exorcistas, que comenzó anteayer en el Santuario del Divino Niño Jesús, en Pacabtún.

Las actividades finalizarán pasado mañana.

En su conferencia del lunes, el sacerdote señaló que una espiritualidad equilibrada reconoce la existencia de Satanás y los demonios —tanto en su acción ordinaria como extraordinaria— sin caer en agitación, miedo, morbo o sospecha constante.

En su ministerio escuchan con frecuencia a personas atemorizadas que atribuyen sus dificultades a supuestos maleficios, cultos o sectas cercanas. “Sin una fe firme en el poder y el amor de Cristo es fácil paralizarse y llegar a pensar que los brujos o los demonios pueden más que Dios”, alertó.

“Eso no es una espiritualidad equilibrada. No existe simetría entre el poder del demonio y el poder de Dios. Ni todos los brujos del mundo juntos, ni todos los demonios del infierno juntos ejercen una oposición significativa al Reino de Dios. Dios siempre puede más”, concluyó.— Claudia Sierra Medina

Exorcismo Datos

Otras declaraciones del padre Andrés Esteban López Ruiz en relación con los exorcismos:

Combate interior

“En el bautismo se renuncia a Satanás y se asume el compromiso de vivir como hijos de Dios. Sin embargo, la gracia bautismal debe crecer y desarrollarse. Esto implica un combate interior: ordenar el corazón según el Evangelio, practicar la caridad, la justicia y la paz, y renunciar al egoísmo”.

Gracia de Dios

“Los creyentes afrontan las pruebas no con sus propias fuerzas, sino con la gracia de Dios, con su Espíritu y su amor”.

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