Como parte del Coloquio “Prometer, festejar y continuar”, ayer se realizó la mesa de diálogo titulada “Los gremios: promesas en colectivo”, espacio en el que especialistas y público reflexionaron sobre el papel que estas agrupaciones desempeñan dentro de las comunidades yucatecas.
En la actualidad, los gremios suelen percibirse como agrupaciones culturales vinculadas a actividades consideradas antiguas o propias de un pasado lejano; sin embargo los expertos señalaron que la realidad es distinta.
Explicaron que un gremio forma parte de una comunidad viva que se expresa, convive y reafirma su identidad a través de estas fiestas y tradiciones.
Este fenómeno, considerado ya parte del patrimonio cultural, fue analizado desde tres perspectivas distintas que coinciden en destacar la relevancia social y cultural de los gremios dentro de la vida comunitaria.
En la mesa participaron los doctores Ella Fanny Quintal Avilés y Jesús Lizama Quijano, y Rosario Anahí Cardeña Ku, integrante de un gremio. Los ponentes compartieron reflexiones académicas y experiencias comunitarias en torno a la vigencia de estas organizaciones.
Los tres participantes, estrechamente relacionados con esta práctica, enriquecieron la conversación al compartir la cercanía que cada uno ha tenido con este tipo de actividades y con las comunidades donde se desarrollan.
La doctora Quintal abordó el origen y la organización de los gremios, particularmente en los pueblos del oriente del Estado, región en la que ha desarrollado diversas investigaciones desde la perspectiva antropológica.
Por su parte, el doctor Lizama analizó el fenómeno desde la plasticidad de los gremios, es decir, su capacidad de transformación y adaptación a lo largo del tiempo. Señaló que estas agrupaciones no han desaparecido; por el contrario, han logrado adaptarse a los cambios sociales. Explicó que, aunque algunos gremios han dejado de existir, también han surgido otros nuevos.
Como ejemplo mencionó la aparición de gremios de mototaxistas e incluso el registro de agrupaciones en 2023, lo que demuestra que no se trata de una práctica en extinción, sino de una tradición que continúa renovándose y adquiriendo nuevas formas de participación dentro de las comunidades.
Rosario Cardeña, comerciante e integrante del gremio de bajada de Obreros y Campesinos de la fiesta de Chuburná, compartió su experiencia en la organización de estas celebraciones. Dijo que representan momentos de convivencia, alegría y devoción, en su caso la Virgen de la Asunción.
Durante la mesa de diálogo, los tres ponentes ofrecieron distintas perspectivas que permitieron comprender el significado que estas actividades tienen para quienes las organizan. Coincidieron en que los gremios fortalecen los lazos comunitarios y generan satisfacción entre sus integrantes al ver a la comunidad reunida en torno a una misma celebración.
También se señaló que en algunos lugares la participación ha disminuido, particularmente en zonas donde existe una fuerte presencia de habitantes provenientes de otras partes del país o del extranjero. En estos casos, se apuntó, las personas no se sienten parte de la colonia o comunidad, por lo que en ocasiones no se integran a este tipo de actividades tradicionales.
Asimismo, se añadió que la movilidad de la población ha generado también ciertas tensiones y desacuerdos. Entre ellos se mencionó la discusión sobre el uso de pirotecnia en estas celebraciones, ya que algunas personas han solicitado su eliminación debido a los efectos que tienen en personas con autismo y en mascotas.
Se reconoció que estas prácticas se transforman con el tiempo y que uno de los cambios posibles es la reducción o incluso prohibición del uso de pirotecnia, a pesar de tratarse de un elemento tradicional de estas festividades.— PABLO MAY PECH
