CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El Palacio Papal de Castel Gandolfo, en Italia, presentó al público ayer el inédito “Redentor” de El Greco, una obra del siglo XVI que permaneció oculta durante décadas bajo un calco realizado por un falsificador.
La pintura forma parte de la exposición “El Greco en el espejo: dos pinturas comparadas”, en el histórico edificio que fue residencia veraniega de los papas.
La muestra propone un diálogo entre esta obra de madurez del pintor cretense y una pieza de su etapa temprana. “El Redentor”, una tabla de pequeñas dimensiones (45 por 29 centímetros) realizada entre 1590 y 1595, llegó al Vaticano en 1967 como resultado de un donativo del intelectual y político español José Sánchez de Muniaín al papa Pablo VI.
Desde entonces permaneció en el apartamento pontificio del Palacio Apostólico, sin haber sido expuesta al público y como la única obra de El Greco conservada en el Vaticano. Su restauración fue posible después de que se solicitara permiso al fallecido papa Francisco para intervenir la pieza.
Durante los estudios previos a la restauración se descubrió que la imagen visible no correspondía a la original. “Es una obra que había sido incluida en un catálogo del Greco ya en los años 70 del siglo XX, pero que en realidad nadie ha visto nunca”, explicó Fabrizio Biferali, responsable del departamento de arte de los siglos XV y XVI de los Museos Vaticanos.
La investigación reveló que la pintura fue alterada presumiblemente en los años sesenta del siglo XX, cuando se cubrieron las capas originales y se redibujó la figura de Cristo mediante un calco. En una primera fase, los restauradores incluso temieron que la obra no perteneciera a El Greco, hasta que los análisis científicos confirmaron su autenticidad.
“Cuando comenzamos a tener los primeros datos científicos de los análisis de los pigmentos encontramos una correspondencia perfecta en los materiales utilizados y en la madera de la tabla, que es de pino, un material empleado habitualmente en España”, señaló Alessandra Zarelli, una de las restauradoras del proyecto.
La exposición también presenta un San Francisco, témpera sobre tabla pintada hacia 1570, cuando El Greco iniciaba su etapa en Roma tras formarse en los talleres de Tiziano y Tintoretto.
La muestra rinde homenaje al papa León XIV en el marco del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís.
