Como si el tiempo hubiera retrocedido 69 años, hasta el 15 de abril de 1957, fecha en que falleció Pedro Infante, ayer se recrearon el velorio y el cortejo fúnebre del ídolo de Guamúchil en una funeraria de la ciudad.
La actividad reunió a buen número de personas, que recordaron al cantante y actor en su aniversario luctuoso.
Durante el evento se evocó el cariño que Pedro Infante sentía por Mérida, así como su buen conocimiento de las calles de la ciudad.
Los responsables del Museo de Pedro Infante, instalado en la que fuera su casa en la avenida Itzaes, hoy convertida en hotel, realizaron por primera vez el cortejo fúnebre en coordinación con la funeraria. En la actividad se trasladó una réplica del ataúd utilizado para el velorio del artista en esta ciudad, aunque no fue con el cual se le sepultó en el Panteón Jardín de la metrópoli.
Poco después de las 9 de la mañana, el ataúd fue colocado en una de las salas de velación. Incluso, en la entrada de la funeraria se anunció la velación de Pedro Infante Cruz. En el interior del féretro, de color rojo, se colocaron fotografías del artista y arreglos florales.
A la sala acudieron admiradores del intérprete, entre ellos Enrique Ávila, integrante del grupo Los Baby’s, quien lo conoció y compartió recuerdos.
Señaló que Pedro Infante “fue y sigue siendo mundial” y recordó que grabaron con la misma casa discográfica en México. También participaron artistas invitados, como Rafael Jorge Negrete, nieto de Jorge Negrete, quienes formaron parte del programa musical realizado por la tarde en el museo.
La guardia de honor estuvo integrada por Bekina Fernández, responsable del museo; Jorge Martínez Islas, promotor de la actividad, y Joaquín Tamayo Aranda, en representación de la Secretaría de la Cultura y las Artes.
Tras la velación, el ataúd fue colocado en una carroza que avanzó lentamente sobre la avenida Itzaes con rumbo al Sur, hasta llegar al museo, donde se resguarda la réplica. El cortejo contó con la participación de jinetes y motociclistas, en alusión a las aficiones del artista.
Detrás de la carroza caminaron admiradores que entonaron temas como “Amorcito corazón”. También avanzó una fila de automóviles con luces intermitentes, como es tradicional en los cortejos fúnebres. A pesar del calor que se sintió por la mañana, la participación fue activa en la creación, que se realiza por primera vez como cortejo. En años anteriores se ha llevado al cabo la recreación del velorio. Las actividades se realizaron como homenaje al ídolo del pueblo y como recordatorio de lo vivido por los yucatecos tras la noticia de su fallecimiento.
En el programa vespertino y nocturno actuaron cantantes como Mariano Soto y Miguel Luna, entre otros.
