La doctora Margarita Negrete Morales en su ponencia en el Simposio de Patrimonio Cultural, anteayer en la Universidad Anáhuac Mayab
La doctora Margarita Negrete Morales en su ponencia en el Simposio de Patrimonio Cultural, anteayer en la Universidad Anáhuac Mayab

Como un llamado a repensar la ciudad más allá del concreto y la estandarización, la arquitecta y catedrática Margarita María Negrete Morales planteó que el espacio público debe asumirse como un bien común patrimonial, esencial para la calidad de vida, la cohesión social y la identidad colectiva. Lo expuso en la conferencia “Espacio público como un bien común patrimonial”, anteayer en el XII Simposio de Patrimonio Cultural organizado por el Ayuntamiento de Mérida.

Desde el inicio de su ponencia advirtió sobre una tendencia creciente hacia la privatización del ocio y la homogenización de los entornos urbanos, en contraste con la naturaleza abierta, democrática y unificadora que históricamente ha caracterizado al espacio público. “Las ciudades parecen orientarse hacia imperios del ocio cerrado y del inmueble costoso, alejándose de su vocación social”.

La doctora Negrete subrayó que el espacio público no es solo un componente físico, más bien es un escenario vivo donde ocurre la vida colectiva, se visibilizan los actores sociales y se construyen relaciones. Citó la teoría de los bienes comunes de Elinor Ostrom para explicar cómo estos espacios se guían por distintos regímenes de propiedad, acceso abierto, propiedad pública y colectiva, y por un sistema de derechos que incluyen el uso, la gestión y el control.

A través de ejemplos cotidianos, como el tránsito por banquetas y calles y el uso del transporte público, explicó que el ejercicio de estos derechos impacta directamente en la percepción de bienestar e inclusión. “La ciudad nos provee de equidad, salud y ocio en la medida en que podemos hacer uso efectivo de estos bienes comunes”, apuntó.

La conferencia también abordó la dimensión sensorial y experiencial del espacio urbano. Citando al geógrafo Yi-Fu Tuan, destacó que el espacio se convierte en lugar a partir de la experiencia humana, del contacto reiterado entre las personas y su entorno. En esa línea, enfatizó que los espacios abiertos como calles, plazas y áreas verdes son los que “civilizan” al ciudadano, al propiciar encuentros.

Asimismo, retomó el pensamiento de Jürgen Habermas, quien concibe el espacio público como esfera en la que convergen lo político, social y moral, y los ciudadanos ejercen su derecho a participar en la vida común.

En su análisis, la doctora Negrete insistió en que los espacios públicos deben ser estudiados, protegidos y gestionados con metodologías claras que incluyan su identificación, clasificación y conservación, así como la participación activa de la sociedad civil. “Son arquitectura a cielo abierto, objetos irrepetibles que condensan la historia y la identidad de una ciudad”, afirmó.

Otro punto de la charla fue la relación entre espacio público y salud. Citando estudios del Instituto de Salud Global de Barcelona, indicó que la falta de áreas verdes en las ciudades puede derivar en mayores índices de mortalidad, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental. De acuerdo con estos análisis, miles de muertes prematuras podrían evitarse con una adecuada planificación urbana que garantice el acceso a espacios verdes de calidad.

Fue así que la especialista cuestionó los indicadores actuales de las ciudades, incluida Mérida, en materia de áreas verdes y acceso equitativo a estos espacios. “Más del 60% de la población mundial vive en ciudades sin acceso suficiente a áreas verdes. ¿Qué nos dicen entonces nuestros indicadores de salud y calidad de vida?”.

Hacia el cierre, la doctora Negrete propuso que el valor del patrimonio urbano no reside únicamente en su materialidad, sino también en el uso cotidiano y en las prácticas sociales que lo mantienen vivo. Enfatizó que el espacio público es también un vehículo para preservar la memoria colectiva, la identidad cultural y el sentido de pertenencia.

“Las ciudades maduras son aquellas que entienden el poder transformador del espacio abierto para la inclusión, la sostenibilidad y el bienestar”, concluyó.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

Espacio público Datos

La doctora Margarita María Negrete abordó la relación entre espacio público y salud.

Más mortalidad

Citando estudios del Instituto de Salud Global de Barcelona, indicó que la falta de áreas verdes en las ciudades puede derivar en mayores índices de mortalidad, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental.

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