“Cómo envejecer con Gracia” es una obra que invita a la reflexión de un modo divertido, sin que esto le reste seriedad a la historia de dos amigas que, en el otoño de sus vidas, se acompañan.
En 2007, esta puesta en escena fue actuada por dos primeras figuras de la escena mexicana, Susana Alexander y Blanca Sánchez. Dos años más tarde, Blanca Sánchez tuvo que abandonar la obra por problemas de salud y su lugar fue ocupado por Norma Lazareno.
Blanca Sánchez murió un 7 de enero de 2010, a los 63 años de edad, pero dejó su huella en esta historia. Y es así como comienza una charla con Isaura Espinoza, quien, junto con la yucateca Ofelia Medina, ha tomado la estafeta para seguir dando vida a los personajes de Naty y Gracia.
Isaura Espinoza tuvo su primer acercamiento con esta obra en 2007, cuando su entonces cuñada Blanca Sánchez aceptó el personaje. “Yo le echaba porras y la ayudaba a estudiar y repasar el libreto”, recuerda con cariño la actriz.
Todo llega a su tiempo y, años más tarde, tras haber realizado un casting, Isaura Espinoza tiene la oportunidad de encarnar a Gracia. Esta oportunidad, asegura la actriz, le ha llegado en el momento justo y preciso, porque el paso de los años y la vida misma le han dado la experiencia que el personaje requiere.
La obra invita a replantear la madurez no como una carga de años acumulados, sino como una etapa llena de posibilidades para alcanzar bienestar y plenitud.
“Cómo envejecer con Gracia” se presentará hoy viernes a las 7 de la noche (única función) en el teatro Armando Manzanero.
La propuesta escénica combina momentos de humor con reflexiones profundas sobre la vida, logrando que el espectador se identifique con las experiencias de los personajes sin importar la edad.
A través de diálogos ágiles y situaciones cotidianas, la obra construye un espejo en el que el público puede reconocerse.
La obra narra el encuentro de dos mujeres (Naty y Gracia), muy distintas, en una etapa decisiva de sus vidas, transformando la percepción del envejecimiento en una etapa de amor y transformación, no de pérdida.
Isaura Espinoza no tiene miedo a envejecer ni al paso del tiempo; para ella, significa ganar sabiduría y compartir experiencias.
Está feliz de haber sido elegida para encarnar a Gracia y, más que nada, por la oportunidad de compartir el escenario con una actriz a la que admira y tiene cariño, como Ofelia Medina.
“Nos divertimos mucho en el escenario, disfrutamos en serio cada escena y estar frente al público”.
Esta noche, Isaura Espinoza se reencontrará con el público de Mérida, a quien considera “culto y conocedor de las artes”.
“Estoy muy emocionada porque estaré en la tierra de una gran actriz yucateca como es Ofelia Medina. Siempre que voy a Mérida me reciben con mucho cariño, la gente me invita a comer, me abraza y eso me hace sentir muy querida”, comparte.
El montaje, además, destaca por su sencillez escénica, donde el peso recae principalmente en las actuaciones y en la conexión emocional que logran las protagonistas con el público.
Es por ello que la actriz hace énfasis en que el público se dé la oportunidad de disfrutar de una puesta en escena que, sin ser una comedia, presenta situaciones que les ocurren a estas dos personas y que arrancan carcajadas.
La tercera edad, para la actriz, es una etapa de la vida muy importante que hay que disfrutar al máximo, aunque también es consciente de que muchas personas que llegan a esta etapa sufren del abandono de sus hijos, familiares o amigos.
“En todo momento el ser humano merece ser tratado con amor, respeto, amabilidad, cariño, y sobre todo cuando se llega a la tercera edad, porque hay que recordar que todos llegamos a esa plenitud”.
Aunque las protagonistas son dos mujeres en la etapa adulta, eso no quiere decir que la obra esté enfocada a determinada edad; la actriz invita a los jóvenes a acompañar a sus padres, a asistir en familia y gozar de la magia del teatro y de una gran historia.
Finalmente, la obra deja un mensaje esperanzador: el paso del tiempo no tiene por qué vivirse con temor, sino como una oportunidad para reinventarse, valorar lo vivido y fortalecer los vínculos afectivos. “No se van a arrepentir, les aseguro que se van a divertir mucho y saldrán del teatro con una gran sonrisa”.— Santiago Cortés
