VENECIA (AP).— Las tensiones geopolíticas salpican la exposición de arte contemporáneo de la Bienal de Venecia, que el fin de semana inauguró su edición más caótica y polémica de su historia, sin Leones de Oro después de que renunciara el jurado por la participación de Israel y Rusia y con ruidosas protestas en el exterior de sus pabellones.
El jurado limitó su acción a los países investigados por la Corte Penal Internacional por abusos de derechos humanos, pero algunos sostienen que Estados Unidos debería haber sido incluido en esa lista. El británico Anish Kapoor citó “la política del odio y la guerra y todo lo que ha estado ocurriendo ya por demasiado tiempo”.



Los visitantes de los recintos de Giardini y Arsenale votarán por el mejor pabellón nacional, entre 100 participantes, y por el mejor en la exposición principal comisariada, “In Minor Keys”, al estilo del concurso de canto de Eurovisión. Los ganadores se anunciarán el día de la clausura de la Bienal, el 22 de noviembre próximo.
A continuación, algunos puntos por conocer:
“In Minor Keys”
Una imponente escultura roja de plumas con bordados de cuentas recibe a los visitantes a la principal muestra comisariada. Arraigada en la cultura del Black Masking de Nueva Orleans, nacida de las prácticas de africanos esclavizados, la escultura, similar a un traje, señala el enfoque de la exposición en perspectivas minoritarias.
La difunta Koyo Kouoh, la primera mujer africana elegida para organizar la exposición principal de la Bienal, reunió a 110 creadores y colectivos artísticos bajo un título destinado a poner en primer plano lo que suele pasarse por alto, y cinco co-comisarios continuaron su legado a raíz de su fallecimiento, hace un año.
“Era alguien que pensaba en crear espacios para que todos brillaran y lo vemos en su exposición, lo vemos en nosotros mismos”, señaló Marie Helene Pereira, una de las colaboradoras.
Lubaina Himid, ganadora del Premio Turner, explora lo que supone formar un nuevo hogar en un sitio diferente, en la exposición titulada “Predicting History: Testing Translation” para el Pabellón Británico, con pinturas de colores vivos de parejas que se enfrentan a los dilemas de quienes llegan a un lugar por primera vez.
En una de las obras, dos arquitectos intentan decidir dónde construir. “Uno de ellos está tratando de decidir si ‘¿Construiríamos aquí un edificio que demuestre que hemos contribuido a la cultura?’, y el otro arquitecto está diciendo ‘No, no, no, no, no. Construyamos algo de lo que podamos escapar mañana’”, explicó Himid, nacida en Zanzíbar y que ha pasado más de 70 años en Reino Unido.
El Vaticano ofrece un respiro espiritual ante la agitación del mundo en los Jardines Místicos de la orden de las Carmelitas Descalzas, junto a la principal estación de tren de Venecia.
Entorno natural
Los participantes caminan entre los viñedos y pasan junto a un granado y canteros de hierbas, con auriculares que reproducen música de Santa Hildegarda de Bingen —abadesa, mística y compositora del siglo XII—, reinterpretada por artistas contemporáneos como Brian Eno y Patti Smith.
“La música también nos ayuda a adentrarnos en nosotros mismos y a comprender, para usar una frase de Hildegarda, la sinfonía que Dios ha puesto en nuestras vidas”, señaló Ermanno Barucco, prior de la orden carmelita.
Una mujer desnuda cuelga de una campana en el exterior del Pabellón de Austria; un badajo humano que convierte el arte performativo de Florentina Holzinger en una de las citas más codiciadas en los Giardini.
Dentro, una persona desnuda da vueltas en una moto acuática en el interior de un tanque, una imagen que simboliza la degradación de Venecia a parque de diversiones masificado por el turismo. En otro enorme tanque, una mujer desnuda respira a través de una boquilla de buceo, en aguas procedentes de inodoros cercanos y filtrada varias veces.
La presentación se titula “Seaworld Venice”.
Israel: meditación
En la instalación del artista Belu-Simion Fainaru, nacido en Rumania, el agua gotea desde tubos suspendidos hacia una pileta, deteniéndose en ciclos durante apenas 42 segundos, lo que representa el poder creativo divino en el misticismo judío.
Candados colgados alrededor del pabellón, como los que colocan los enamorados en puentes de toda Europa, están grabados con el mandamiento “Ama al prójimo como a ti mismo”, en hebreo, y con la exhortación “Esto también pasará”.
“Estoy en contra del boicot, estoy a favor del diálogo, y eso es una declaración política”, manifestó Fainaru, quien calificó la exclusión de Israel por el jurado como una forma de discriminación.
La estonia Merike Estna trabajará durante toda la Bienal en una enorme pintura mural en el gimnasio de un centro comunitario que antes fue una iglesia. La historia estratificada del espacio refleja su práctica de derramar pintura para construir, con el tiempo, superficies de textura profunda.
El acto de pintar a diario representa el trabajo cotidiano, infravalorado, de la población femenina.
La curadora Natalia Sielewicz lo comparó con “el feminismo cotidiano de sostener la vida, de sostener nuestro planeta”.
Arte desde minorías
La exposición principal en Venecia reúne a artistas que muestran historias y culturas poco visibles. Busca dar importancia a voces que muchas veces quedan fuera del centro.
Migración
Lubaina Himid retrata dificultades de quienes llegan a nuevos lugares. Sus pinturas muestran dudas, adaptación y búsqueda de pertenencia.
