Hay algo en esta vida que no podemos detener, y ese es el pasar del tiempo… Este pasa más rápido de lo que quisiéramos, pero también es irrecuperable, por eso necesitamos apreciarlo y aprender a vivir cada etapa de la vida estando conscientes en todo momento de que lo que vivamos hoy ya no será lo mismo de mañana.

Por ello, sabiendo que al tiempo no lo podemos detener ni mucho menos recuperar vivamos un día a la vez, amando a Dios en todo tiempo con nuestros labios.

Tenerlo en nuestro corazón, no mirar el pasado como algo mejor que nuestro presente, pues el tiempo presente ya es nuestra gran bendición. Vivamos agradecidos por todo cuanto tenemos, porque nada es poco si aprendemos a ver todo como una bendición de Dios en nuestra vida, amemos a los demás en todo tiempo y en los tiempos de adversidad confiemos en Dios plenamente.

No nos cansemos de hacer el bien, tengamos cuidado de nuestra manera de vivir en pensamientos, palabras, sentimientos y actos, pues no hay nada que podamos retroceder ni cambiar una vez hecho o dicho…

Por ello, pidamos a Dios que nos enseñe a vivir cada día con sabiduría, recordándonos cuán breve es nuestra vida para vivirla de tal manera que nuestra existencia deje una huella de fe, amor, compasión, humildad, paz, solidaridad, etc.

Recordemos siempre que todo tiene su tiempo; Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1).

“Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” (Eclesiastés 3:1).

Fundadora de Sublime Amor.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán