Un visitante ante una obra de “Ángeles: Mensajeros, custodios y caminantes”, en los Museos Capitolinos
Un visitante ante una obra de “Ángeles: Mensajeros, custodios y caminantes”, en los Museos Capitolinos

ROMA (EFE).— Querubines renacentistas, custodios celestiales y figuras casi abstractas conviven en los Museos Capitolinos de Roma en “Ángeles: Mensajeros, custodios y caminantes”, una exposición que recorre la transformación de uno de los símbolos más persistentes de la historia del arte, desde la tradición religiosa hasta la contemporánea.

La muestra, que estará abierta hasta el 1 de noviembre, reúne obras desde el Medievo y el Renacimiento hasta la época contemporánea y plantea un viaje iconográfico en que el ángel pasa de mensajero divino y guardián celestial a figura vulnerable y humana.

“Del ángel ha quedado el arquetipo, el significado simbólico, ya no la descripción naturalista de la historia del arte antiguo”, señala Viviana Vannucci, una de las comisarias de la muestra.

Los Museos Capitolinos, situados en la colina del mismo nombre, albergan la colección de arte más antigua de la capital italiana y son considerados por expertos como la galería pública más antigua del mundo.

Las primeras salas están dedicadas a representaciones tradicionales de los ángeles de los siglos XV al XIX, en las que predominan los “putti” o querubines: figuras infantiles, efébicas y asexuales estrechamente ligadas a los relatos bíblicos, el Apocalipsis y la vida de Cristo.

A lo largo de la historia y por ende de la muestra, la perspectiva cambia y las figuras comienzan a desprenderse de la narrativa religiosa para transformarse en presencias ambiguas, símbolos y de formas abstractas.

“La imagen del ángel se convertirá en una figura polifacética, multiforme, indefinible, se convertirá en un símbolo, un signo, una idea, un recuerdo de lo que fue”, explica Vannucci.

La sección contemporánea muestra precisamente esa transformación: ángeles reducidos a trazos mínimos, manchas de color o figuras humanas que están marcadas por la fragilidad.

La exposición cuenta con piezas en préstamo de algunas de las instituciones artísticas más importantes de Italia, entre ellas las Galerías Uffizi y la Academia de Florencia, la Galería Sabauda de Turín y el Museo de Capodimonte de Nápoles.

Otro de los lienzos estrella es “Ángel custodio” de Giovanni Antonio Galli —conocido como Lo Spadarino— y conservado habitualmente en la iglesia de San Rufo, en Rieti. Fue cedido de manera excepcional por el Fondo Edifici di Culto del Ministerio del Interior italiano.

El cocurador Massimo Rossi Ruben destacó la participación de algunos de los prestamistas “más influyentes del territorio” y la dificultad de trasladar piezas normalmente inaccesibles para el gran público.

Más allá de las pinturas y esculturas, “Ángeles: Mensajeros, custodios y caminantes” incorpora materiales históricos que revelan la presencia de la figura angelical en la vida cotidiana.

Más destacadas

Entre las piezas más destacadas de la muestra figuran “El ángel custodio” (1656) de Pietro da Cortona; “El ángel anunciante” de Carlo Dolci, cedido por los Uffizi, y “San Mateo con el ángel” (1622) , de Guernico.

En memoria

La muestra se inicia con una estatua junto a una declaración del papa Francisco: “El ángel custodio es un amigo…”.

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