El dramaturgo Alfredo Espinosa analiza la tendencia de la sociedad a tener cada vez menos hijos
El dramaturgo Alfredo Espinosa analiza la tendencia de la sociedad a tener cada vez menos hijos

QUITO (EFE).— La obra ecuatoriana de microteatro “Con mis perrhijos no te metas” utiliza el humor, la ironía y situaciones cotidianas para retratar una realidad cada vez más visible: personas que deciden no tener hijos, pero construyen profundos vínculos afectivos con sus mascotas.

Escrita y dirigida por Daniel Enríquez, y protagonizada por Alfredo Espinosa y Ana María Balarezo, la puesta en escena se convierte en un espejo incómodo de la sociedad contemporánea.

La historia presenta a un hombre y una mujer que viven en un condominio, ambos solteros y acompañados únicamente por sus perros. El conflicto estalla desde la primera escena, cuando la mujer acusa al vecino de haber atentado contra su mascota.

A partir de ahí inicia una disputa que, según explicó Alfredo Espinosa, se transforma en una “guerra por los perrhijos”, donde se cuestiona “qué pasa cuando la gente pretende humanizar a un animal”.

La obra también aborda las razones detrás de la disminución de la natalidad. Para Espinosa, “la tendencia actual es tener cada vez menos hijos por las dificultades económicas, sociales, pero también por el individualismo”. El dramaturgo añadió que las exigencias académicas, el desempleo y la incertidumbre económica han provocado que “los hijos ya no sean una alternativa” para muchas personas.

El montaje, que se estrenará mañana en el Microteatro UIO, reflexiona sobre el fenómeno de tratar a las mascotas como hijos. Espinosa considera que al humanizar a los animales se puede generar “la sensación” de estar siendo “extremadamente ético, bondadoso, amante del otro, sin tener que responsabilizarse realmente por el otro”.

Para el actor, detrás de esa actitud “hay un desfase emocional”. La discusión también se traslada al ámbito social.

Samantha, entrevistada, defendió la cercanía emocional con los animales al afirmar: “Mi perro no es una mascota, es parte de mi familia”. Esa visión ha ganado terreno en Ecuador, donde recientemente el Registro Civil instauró bodas “Pet Friendly”, permitiendo que las mascotas participen simbólicamente como testigos en las uniones civiles.

Espinosa aclaró que respeta a quienes deciden no tener hijos y defiende el buen trato hacia los animales, aunque advirtió sobre las consecuencias del aislamiento humano.

“Cuando no tienes ninguna responsabilidad con el otro, el otro deja de existir”, afirmó. El dramaturgo alertó que la soledad, el envejecimiento poblacional y las redes familiares debilitadas podrían derivar en escenarios donde “los viejos se mueren solos, infinitamente tristes”. Y concluyó con una reflexión: “Ojalá no lleguemos a eso” en Ecuador.

De un vistazo

Soledad urbana

El montaje advierte sobre el aislamiento que viven muchas personas en ciudades grandes, donde la falta de vínculos humanos termina provocando tristeza y abandono emocional profundo.

Amor animal

El dramaturgo aclara que respetar y cuidar mascotas es positivo, pero cuestiona cuando esos afectos sustituyen las relaciones humanas

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