LONDRES (AP).— El aclamado artista británico David Hockney, cuyas pinturas de piscinas centelleantes y coloridos dibujos en iPad se convirtieron en iconos del arte contemporáneo, falleció, informó ayer su publicista. Tenía 88 años.
A lo largo de una carrera de siete décadas, Hockney exploró y reimaginó el retrato clásico, la pintura de paisajes y el arte pop, trabajando en pintura, collage, fotografía y dibujo digital.
Hockney nació en el norte de Inglaterra, pero pasó gran parte de su vida en el sur de California, convirtiendo sus vistas suburbanas bañadas por el Sol en uno de los principales motivos de su obra.
Posteriormente regresó a Europa, encontrando una inspiración renovada en las colinas boscosas de su condado natal de Yorkshire y en los campos y árboles de la región francesa de Normandía. Uno de los artistas británicos más populares y aclamados por la crítica de su generación, sus obras alcanzaron precios récord en subastas.
El historiador Simon Schama indicó que no es ningún misterio por qué su obra resulta tan atractiva de manera perdurable.
“Su obra es admirada —amada no es una palabra demasiado fuerte— por los millones que, en todo el mundo, acuden en masa a verla porque presupone una expectativa de placer”, escribió Schama en un ensayo que acompañó una exposición de Hockney en París en 2025.
La publicista de Hockney, Erica Bolton, informó que el artista falleció en su casa en Londres anteayer jueves, a menos de un mes de cumplir 89 años. No dio a conocer la causa de la muerte.
Le sobreviven su pareja de toda la vida, Jean-Pierre Gonçalves de Lima; su sobrino nieto y asistente de estudio Richard Hockney; sus hermanos Philip y John, y numerosos sobrinos y sobrinos nietos.
Con sus característicos lentes redondos y el cabello rubio decolorado, Hockney era una figura conocida en las vibrantes escenas artísticas británica y estadounidense de la década de 1960, incluso antes de que cumpliera los 30 años.
Sus pinturas eran igual de distintivas: muchas de ellas creaban un mundo onírico de juegos de luz que rebotaban en el agua y las ventanas, y formas humanas representadas en figuras aplanadas y simplificadas en pintura acrílica mate.
“Me emociono cada día”, dijo en entrevista al diario “Los Angeles Times” en 1979. “Londres tiene muchas partes lúgubres, pero nunca encuentro nada lúgubre en Los Ángeles”.
Hockney nació el 9 de julio de 1937 en Bradford, una gran ciudad industrial cuya principal exportación eran los tejidos de lana. Pasó allí sus primeras dos décadas antes de ir al Royal College of Art de Londres. Causó sensación incluso antes de graduarse, y el marchante de arte John Kasmin lo incorporó a su grupo de artistas en 1961.
Sus influencias artísticas abarcaron ampliamente, e incluyeron retratos del Renacimiento, los dibujos satíricos del artista inglés del siglo XVIII William Hogarth, los paisajes del pintor inglés del siglo XIX J.M.W. Turner, los experimentos de Pablo Picasso en el cubismo y el arte pop estadounidense del siglo XX.
Compartía con otros artistas pop un interés por la superficie pulida de la vida moderna. Y, como Andy Warhol con sus cajas de Brillo y latas de sopa Campbell, Hockney ocasionalmente incorporó etiquetas publicitarias, como una caja británica de té Typhoo utilizada en su “Tea Painting in an Illusionistic Style” de 1961.
Dijo a The New York Times en 1964 que disfrutaba la floreciente escena del arte pop en Nueva York, pero no estaba seguro de formar parte de ella.
“Sólo soy un artista ordinario”, dijo. “Sí admiro el pop estadounidense —de hecho parece que todo lo que se ve fresco y vital en Inglaterra hoy en día ha estado viniendo de Estados Unidos”.
No obstante, dijo en 1995 que aún se consideraba “muy en la tradición inglesa”.
Hockney, quien se declaró abiertamente gay mucho antes de que fuera común, exploró temas eróticos, dando a los cuerpos masculinos jóvenes el mismo escrutinio tierno que los artistas habían dado al desnudo femenino durante siglos.
Obras tempranas como “We Two Boys Together Clinging” y “Two Men in a Shower” celebraron las relaciones homosexuales cuando la homosexualidad aún era ilegal en el Reino Unido.
Éxito en las ventas
Al inicio de su carrera, dos de sus dibujos fueron comprados para el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
“En el momento en que por primera vez vendí cuadros para ganarme la vida me sentí rico. He sido rico desde entonces”, dijo a The Associated Press en 1995. “No tenía mucho dinero, pero hice lo que quería… Eres un hombre rico si haces las cosas que quieres hacer”.
En 2018, su pintura de 1972 “Portrait of an Artist (Pool with Two Figures)” se vendió en una subasta de Christie’s por 90.3 millones de dólares, en ese momento un récord para un artista vivo.
Si bien muchas de sus pinturas más conocidas tenían escenas estadounidenses, también abordó temas británicos. Inmortalizó a sus padres en varios retratos y a sus amigos Ossie Clark y Celia Birtwell en “Mr. and Mrs. Clark and Percy”, un retrato de 1971 votado como una de las mejores pinturas del Reino Unido en una encuesta de la BBC en 2005.
La obra de Hockney fue más allá del dibujo y la pintura
Como muchos artistas tradicionales, consideraba el dibujo una habilidad fundamental y lamentaba que no se enseñara con el mismo rigor que antes. “Los seres humanos son las cosas más interesantes que vemos, así que son las más difíciles de dibujar”, afirmó en una entrevista con la AP en 1996.
Hockney también adoptó otros medios, incluidos el grabado, el collage fotográfico y el vídeo. Contribuyó con diseños de vestuario y escenografía para el teatro y la ópera, incluida una celebrada producción de “Tristán e Isolda” presentada por primera vez en 1987 en la Ópera de Los Ángeles.
Cuando se dedicó a la fotografía, fusionó géneros, ensamblando fotos individuales en elaborados collages como “Pearblossom Highway, 11-18th April, 1986”, construido a partir de vistas individuales de una intersección de autopista en el desierto.
“Mis amigos fotógrafos dijeron que era una pintura”, declaró Hockney en 2001. “Yo dije que es una fotografía; usé una cámara”.
Más adelante comenzó a dibujar con el iPad, que entonces se convirtió en su herramienta favorita.
A principios de la década de 2000, miró de nuevo los campos y bosques de Yorkshire en una serie de pinturas de paisajes que combinaban un color audaz con una atención minuciosa a la textura de la nieve en una ladera o una flor en un seto de espino. Aparecieron en una exposición de 2017 en la Tate Britain en Londres, que fue visitada por medio millón de personas y se trasladó al Centro Pompidou en París y al Museo Metropolitano de Arte en Nueva York.
Hockney utilizó el paisaje inglés como inspiración en su diseño para una vidriera instalada en la Abadía de Westminster en 2018 para celebrar el largo reinado de la reina Isabel II.
Trabajó hasta su muerte
En 2019 se mudó a Normandía, donde durante el confinamiento por el coronavirus en 2020 produjo en iPad alegres dibujos de la primavera para sus amigos. Su mensaje —“Do remember they can’t cancel the spring (Recuerden que no pueden cancelar la primavera)”— fue plasmado en neón en la Fundación Louis Vuitton en París cuando albergó una enorme exposición de Hockney que se inauguró en abril de 2025.
La crítica de arte Estelle Lovatt dijo que Hockney “cambió la forma en que vemos el mundo”.
“Fue uno de los primeros artistas en usar una máquina de fax”, dijo a la AP. “Fue uno de los primeros artistas en usar la cámara Polaroid para hacer collages. Fue uno de los primeros artistas en usar colores realmente, realmente vibrantes”.
Fumador empedernido de cigarrillos que arremetía contra las normas gubernamentales antitabaco, Hockney se quejó cuando un cartel de la exposición de 2025 fue prohibido en el Metro de París porque lo mostraba sosteniendo un cigarrillo.
El anuncio de su muerte por parte de su publicista señaló que Hockney era “un fumador comprometido, de por vida y desafiante, que expresaba el placer en la vida que le aportaba… Fumó hasta el final”.
Hockney sufrió un derrame cerebral menor en 2012 y en sus últimos años estaba cada vez más sordo, algo que dijo que había mejorado su percepción visual.
“Si pierdes un sentido, ganas otros, y siento que podía ver el espacio con más claridad”, admitió a la AP en 2017.
Nunca dejó de trabajar.
“Es mi trabajo lo que me mantiene joven”, dijo Hockney al periódico Sun en 2017. “He sido pintor profesional durante 60 años. Sesenta años de levantarme todos los días y hacer exactamente lo que quiero hacer”.
De un vistazo
Pésame
El rey Carlos III del Reino Unido expresó su gran pesar por la pérdida del artista británico David Hockney, a quien calificó como “un gigante del mundo del arte y de la pintura”.
Mensaje
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, el monarca británico dijo haber recibido “con gran pesar” la noticia de la muerte del pintor inglés, “un gigante del mundo del arte y de la pintura, un hombre de Yorkshire de los de toda la vida y un gran amigo e inspiración para muchos”.
Con sus Crocs
Carlos III se refirió asimismo a Hockney, considerado uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX, como auténtico y que llevaba su genialidad “con la misma naturalidad que sus amadas (zapatillas) Crocs amarillas” que portó en algunos eventos en el Palacio. “Confío en que le acompañen con seguridad en su camino hacia el más allá”, agregó el monarca.
Imágenes
Además del texto, Carlos III incluyó tres imágenes en la publicación de la red social X de encuentros previos con el artista.— Fuente: EFE


