Más de 700 yucatecos fueron registrados en Cuba entre 1861 y 1862, empleados en ingenios azucareros, monterías y trabajos domésticos, una cifra que da dimensión a un episodio poco contado de la historia peninsular.
Sobre ese tema giró la charla y conversatorio “La trata de los mayas yucatecos a Cuba. Una perspectiva desde la isla”, impartida ayer por la doctora Michela Elisa Craveri en la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).
La investigadora expuso el resultado de años de trabajo centrado en la literatura maya y, más recientemente, en la esclavitud en el Caribe, una línea de investigación que la llevó a revisar archivos en Cuba y rastrear la presencia de población yucateca en la isla desde la época colonial hasta el siglo XX.
Mayas yucatecos son convertidos en esclavos
Craveri explicó que el comercio de mayas esclavizados comenzó en el siglo XVI, cuando incluso había permisos oficiales para la captura y traslado de indígenas que se resistían al control de la Corona española.
Documentos de la época, dijo, muestran cómo personas mayas eran entregadas como tributo o capturadas en incursiones para ser llevadas a Cuba, Puerto Rico, La Española (ahora República Dominicana y Haití) y otras islas del Caribe.
“Quiero a lo largo de esta conferencia desmentir esta afirmación, demostrando que hubo una continuidad a lo largo de la Colonia y, en realidad, la población yucateca sí tuvo un papel determinante en los trabajos y la sociedad cubana”, señaló la investigadora al referirse a la idea de que la migración yucateca “murió al nacer”.
Otro punto de partida fue el siglo XIX, período en el que la trata se intensificó bajo el sistema del colonato, una estructura que surgió a raíz de la presión inglesa para frenar la importación de esclavos africanos.
Aunque formalmente no se trataba de esclavitud, la investigadora sostuvo que sus condiciones eran prácticamente las mismas.
“No se puede hablar de una transición hacia el trabajo salariado, sino una forma de esclavitud que se mantiene bajo otras condiciones formales, pero es la misma condición”, advirtió.
La doctora Craveri compartió que en los archivos cubanos encontró expedientes legales, denuncias y censos que permiten reconstruir las condiciones de vida de los llamados colonos yucatecos. En ellos aparecen casos de contratos de hasta 17 años, salarios que nunca llegaban y denuncias de mujeres a quienes intentaban separar de sus hijos para venderlos.
Entre los hallazgos logró identificar a 124 yucatecos por nombre, de los cuales 11 eran menores de edad. También encontró una fuerte presencia femenina, muchas mujeres trabajando solas en labores domésticas o lavandería y encabezando denuncias legales por abusos.
Craveri también habló del fenómeno del cimarronaje, es decir, las fugas de trabajadores que buscaban escapar de estas condiciones. En documentos de la época aparecen anuncios para localizar a jóvenes yucatecos que huían de sus patrones.
En el año 2022 la académica visitó Madruga, en Cuba, donde encontró descendientes de yucatecos que todavía conservan prácticas culturales heredadas, como sistemas de cultivo, preparación de alimentos, uso de hierbas medicinales y rituales como el Jéets’ méek’.
Al cierre del conversatorio de ayer, el doctor Jorge Victoria Ojeda declaró que este tema obliga a ampliar la mirada sobre la trata de personas en la región.
“Esto no es solo peninsular, no es solo Caribe, es Atlántico”, apuntó. Agregó que en esta historia también están involucrados España e Inglaterra, lo que vuelve más compleja la comprensión de este proceso histórico.— Karla Acosta Castillo


