NUEVA YORK (AP).— Bob Mackie, el diseñador de moda cuyo estilo hollywoodense, visualmente provocador, definió el glamur de la década de 1970, incluida la forma en que vistió a Cher con algunos de sus atuendos más atrevidos, falleció ayer a los 87 años de edad.

  • Bob Mackie con dos de sus diseños icónicos para Cher: un mono color cálendula y un vestido de satén rojo
  • Cher —vestida de Bob Mackie— con Don Ameche, en 1986

“Vivió sus 87 años al máximo, cumpliendo su sueño de ser diseñador de moda y vestuario, que era lo único que siempre quiso hacer”, señala un comunicado publicado en sus cuentas de redes sociales. “Su genio y sus diseños extraordinarios vivirán para siempre, y seguirán aportando belleza a este mundo”.

Apodado el “Diseñador de las Estrellas”, Mackie ganó nueve premios Emmy, un Tony y fue postulado a tres Óscares, incluido uno por la película “Funny Girl” de Barbra Streisand, en la que ella lució un vestido transparente con mangas tipo murciélago. Fue incorporado al Salón de la Fama de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión en 2002.

Creó vestidos para Madonna, Sharon Stone, Diana Ross y Julia Louis-Dreyfus, y ropa de concierto para Pink.

Cuando Marilyn Monroe le cantó “Feliz cumpleaños” al presidente John F. Kennedy en una interpretación seductora lo hizo con un vestido transparente y bordado de cuentas de Mackie.

La influencia de Mackie puede verse en los estilos de Kendall Jenner y Bella Hadid. Sus prendas de antaño las usan hoy figuras como Anya Taylor-Joy, Miley Cyrus y Zendaya; esta última llevó un vestido de Mackie para homenajear a Cher en la ceremonia de su incorporación al Salón de la Fama del Rock & Roll de 2024.

Cuando Taylor Swift quiso verse como una vedette en la portada de su álbum de 2025 “The Life of a Showgirl”, recurrió a algunos atuendos originales de Mackie.

Las lentejuelas y los adornos eran sus herramientas naturales. Otros de sus apodos fueron el Sultán de las Lentejuelas, el Rajá de los Cristales y el Gurú del Brillo, pero tenía un lema sencillo: “No intentas cambiar a nadie, solo intentas hacer que se vean mejor que nunca”, le declaró a The Associated Press en 2018.

Al conocerse la noticia de su fallecimiento, la actriz Kristin Chenoweth lo calificó de “leyenda” y el diseñador Isaac Mizrahi escribió, simplemente, “destrozado”. La actriz Alyssa Milano lo describió como “uno de los mejores que han existido” y la modelo Mikhaila (Coco) Rocha escribió que “su ropa tenía ingenio, drama, fantasía y alegría”.

En Broadway, Mackie vistió a los elencos de “On the Town” en 1971 y “Moon Over Buffalo” en 1995. También creó vestuarios para Carol Burnett en la revista “Putting It Together”, para Debbie Reynolds en “Debbie” en 1976, para Liza Minnelli en “Minnelli on Minnelli” en 1999 y, más recientemente, para el elenco de “The Cher Show”, con el que ganó el premio Tony.

Mackie era originario del sur de California y adoptó la idea del glamour cinematográfico de Hollywood cuando era niño, inspirado por los musicales en Technicolor. Soñaba vestuarios elaborados para su madre y su hermana y los dibujaba, y participó activamente en el diseño de vestuario y escenografía de las obras de teatro de su preparatoria.

Asistió a Pasadena City College para estudiar publicidad e ilustración, y luego diseño de vestuario en el Chouinard Art Institute de Los Ángeles. Creció siendo admirador de las estrellas de los programas de variedades y del pop de las décadas de 1950 y 1960, especialmente de sus guardarropas deslumbrantes. Se puso a trabajar para la diseñadora de vestuario Edith Head y luego consiguió el puesto en “The Carol Burnett Show”.

Mackie y Burnett mantuvieron una amistad cercana y colaboraron en personajes memorables como Nora Desmond, Eunice y su versión de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó” —llamada Starlet O’Hara—, con su vestido verde de cortina aún colgado de la barra.

“Me encanta hacer cosas graciosas”, dijo Mackie en una entrevista con AP en 1999. “Una semana tenía que convertir a Carol en una trabajadora postal poco atractiva, y quién sabe qué tendría que hacer la siguiente”. (El vestido de Starlet ahora forma parte del Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian).

El trabajo televisivo de Mackie continuó en “The Sonny and Cher Show”, después de que Cher apareciera como invitada en el programa de Burnett y le tomara cariño. Él había dicho que su personaje Laverne, con su mono de estampado leopardo y aretes colgantes, era uno de sus favoritos.

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Mackie y Cher dieron un giro mucho más sexy cuando ella pasó al cine y fue invitada a los Premios de la Academia. Todos esos modelos con cuentas y el abdomen al descubierto que ella lucía en las rígidas alfombras rojas salieron de Mackie.

Mackie asistió a la Gala del Met de 1974 con Cher del brazo, vestida con lo que quizá sea uno de los llamados vestidos “desnudos” más famosos de todos los tiempos: un vestido transparente con cuentas, mangas de plumas blancas y una falda de plumas blancas. Ella y el vestido terminaron en la portada de la revista “Time”.

Estilismos como la telaraña de cuentas de 1986 —llevada con un mohicano a juego— y el vestido casi inexistente que usó cuando ganó el Óscar a mejor actriz en 1988 llamaron la atención y dieron mucho de qué hablar en su momento.

“A veces confunden los atuendos con moda, pero son vestuarios, como para un personaje en una obra de teatro. Quiero que la gente se divierta. Quiero que la gente diga: ‘¿No fue interesante?’ o ‘¿No fue una locura?’”, admitió Mackie en 1999.

El diseñador tuvo cierto éxito en el comercio minorista en las décadas de 1980 y 1990: lanzó una línea prêt-à-porter en 1982 que con el tiempo llegó a la pasarela de la Semana de la Moda de Nueva York, y fue uno de los primeros socios de QVC.

Los vestidos desnudos solo se hicieron más populares, pero más adelante en su vida Mackie no se sintió impresionado por ellos. “Ves las entregas de premios y dices: ‘¡Ay, cúbrete! ¡Guárdalo! Cariño, ¡no necesito ver todo eso!’. Se vuelve tan vulgar que ya ni quieres mirarlo”, reconoció a “The Hollywood Reporter” en 2024.

“Me aburrí tanto viendo la Gala del Met —todos exponiéndolo todo, el mismo vestido idéntico— que lo apagué. Si has visto a una Kardashian, las has visto a todas. Y las hemos visto a todas”.

Mackie también creó decenas de muñecas Barbie para Mattel, con una amplia variedad de moldes de rostro, tipos de cuerpo e historias. Se le atribuye ser el primer diseñador en crear una muñeca completa. Una de ellas fue Lady Dracula Cher, con pequeños colmillos y una caja que parecía un ataúd.

“Aunque siempre intenté que Barbie fuera diferente, no era una secretaria, una mesera, ni la mamá de alguien. Siempre era algo que la mayoría de las niñas nunca podría ser. ¿Quién quiere mirar lo normal a 11 pulgadas de altura? O a cualquier altura. Lo normal no funciona para mí”, reconoció.

Recibió un premio a la trayectoria del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos. El documental “Bob Mackie: Naked Illusion” se estrenó en 2024. Un vestido de Mackie que Cher usó en 1975 se subastó en 2024 por 101,600 dólares, 25 veces su cálculo original.

Mackie estuvo casado con la vedette Lulu Porter de 1960 a 1963; su hijo, el maquillador Robert Gordon Mackie Jr., murió de sida a los 35 años. El diseñador de vestuario Ray Aghayan, su pareja de muchos años, murió en 2011. Había dicho que la practicidad nunca fue una fuerza motriz en su diseño; le interesaba más la fantasía que la ropa podía crear: “Se trata de verse bien y vivir tus fantasías”.

Cher, de 71 años, volvió a llamar la atención en 2017, vestida con dos creaciones especiales de Bob Mackie en los Premios Billboard. Fue un regreso a otra época, distinto del mundo de la moda aburrido que él veía.

“Ya nada es muy interesante. Sigues viendo lo mismo una y otra vez y no hay sorpresas. Por desgracia, ya no se ve mucha moda”, le dijo a “Vogue” en 2017.

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