Una reliquia de primer grado del Padre Pío, que consiste en el fragmento de un guante con el que cubría una de sus manos sangrantes por experimentar los estigmas de Cristo, será expuesta a la veneración mañana domingo en el Templo Expiatorio de Nuestra Señora de la Consolación de esta ciudad.
La reliquia llegó anteayer jueves a Mérida. Nuestra Señora de la Consolación, mejor conocida como Monjas, será la primera iglesia donde se exhibirá.
Se cataloga de primer grado ya que tiene restos de la sangre del sacerdote. Estará expuesta de 9 a.m. a 2 p.m. y habrá misas a las 10 y 12.
El Grupo de Oración del Padre Pío y Nuestra Señora de la Consolación organizan esta actividad, abierta para toda la comunidad.
“El Padre Pío es uno de los grandes santos contemporáneos que nos ayudan a mirar la vida como una experiencia de encuentro de amor, con Jesús y de aceptación de todo aquello que es nuestra existencia pero a veces no sabemos cómo vivirla”, indica el padre Justo Ceballos Uc, rector de Monjas.
El Padre Pío, fraile capuchino, durante 50 años vivió con los estigmas de Jesús. “Prácticamente no salía del convento por su precaria salud, pero estuvo al mismo tiempo en diferentes lugares. Y eso está constatado históricamente con datos”, indica el padre Ceballos Uc.
“Todo gira en torno a su encuentro personal con Jesús, a su camino de querer y servir a Jesús”.
“Me cautivan mucho esos detalles de su biografía, pero sobre todo su forma de mirar la oportunidad que Dios nos da de vivir cada día”.
Pío nació en una familia campesina en Pietrelcina, sur de Italia, en 1887 y falleció en 1968. Se le atribuyen curaciones y conversiones.
Su primer peregrinaje, a los 8 años, fue a la Virgen del Rosario en Pompeya.
“Tuvo el privilegio de llevar las llagas de Nuestro Señor Jesucristo en sus manos, en sus pies, en su costado, 50 años viviendo con estos estigmas”, recuerda el padre Ceballos Uc.
Mañana se anunciaría su próxima escala en Yucatán. Se tienen planes de que visite una parroquia dedicada a San Francisco de Asís, con motivo del Año Jubilar de este santo.
Después de su exhibición, la reliquia se quedará en Mérida, a cargo de los grupos de oración del Padre Pío. El fragmento se obsequió a la señora Gladys Lara, quien coordina y anima los grupos de oración en la ciudad.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
