“El modo más grande de honrar a nuestra Madre es el amor entre sus hijos”, afirmó el presbítero Alejandro Aguayo Escalante durante la misa patronal de Nuestra Señora de las Mercedes, celebrada anteanoche en la rectoría que está dedicada a esta advocación mariana, en la colonia Tanlum.
El sacerdote rector del templo exhortó a los devotos que abarrotaron el recinto religioso a servir, liberarse y hacer lo que Jesús pide.
“Durante todos estos días de novenario, hermanos, nos hemos ido preparando para recibir con mucho gozo, con mucha alegría, esta fiesta 2026 de Nuestra Señora de las Mercedes”, expresó el sacerdote en la celebración eucarística.
Afirmó que, como cada día, quiso proponer una cita a partir de la cual los fieles pudieran compartir su fe.

El presbítero recordó que María dice: “Hagan lo que él les diga”, enseñanza que se mantiene vigente y que también estuvo presente en 1218, cuando la Virgen se apareció a Pedro Nolasco.
Dios, a través de María, transmitió el mensaje de buscar la liberación de los cautivos. En ese momento España enfrentaba una invasión musulmana y era una etapa importante para la cristiandad.
Han pasado 808 años desde aquella aparición a Pedro Nolasco, hasta el encuentro con Raimundo de Peñafort, figuras relacionadas con el surgimiento de la Orden de los Mercedarios.
La Virgen, prosiguió, se apareció a tres personas para pedirles la fundación de una casa y una nueva congregación religiosa: la Orden de los Mercedarios.
Este hecho es importante, pues el mensaje fue recibido al mismo tiempo por tres personas, entre ellas el rey español de aquella época. Los tres se reunieron en una zona de España para fundar una orden destinada a liberar a los cautivos.
Explicó que las palabras “hagan lo que él les dice” vuelven a repetirse hoy con una nueva misión. Ya no se trata de liberar prisioneros como en aquel tiempo, cuando los religiosos tenían, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, un voto llamado de redención.
Este compromiso consistía en que, si un hermano llegaba a encontrarse en cautividad y en peligro de perder la esperanza, los religiosos podían ponerse en lugar de esa persona.
Indicó que actualmente la Virgen invita a nuevas formas de liberación, razón por la que aparece representada con cadenas rotas.
Añadió que la manera de liberar a los demás es, en primer lugar, haciendo lo que Jesús enseña.
“Damos gracias al Señor que en esta fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes siempre estemos dispuestos a servir al otro, porque si no son vaciladas”, manifestó.
Asimismo, invitó a los fieles a liberarse y servir al hermano en la vida diaria. “Liberar es que yo me ponga al servicio del otro y el amor y la comprensión libera. ¿Libera de qué? De pleitos, porque donde hay pleitos no está Dios. Por eso la comprensión es lo más grande que podemos tener”.
Reiteró que la mayor manera de honrar a la Madre de Dios es mediante el amor entre sus hijos. “Ustedes que son mamás, papás, saben lo que significa que tu hijo se lleve bien con su hermano”, expresó el sacerdote.
Pidió al Señor que, durante esta fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, permita liberar a muchas personas que se sienten solas y poco amadas. “Esa es la principal misión de nosotros”.
El padre Alejandro Aguayo celebró la misa junto con el padre Ricardo R. de León.
Promesas bautismales
Durante la ceremonia, los servidores del templo católico realizaron la renovación de sus promesas bautismales y reafirmaron su compromiso en los diversos apostolados al iniciarse el año pastoral, con la renuncia al pecado y a las esclavitudes.
Después de un formulario, el sacerdote agradeció el servicio de las personas que participan en los distintos apostolados.
“Que Nuestra Señora de las Mercedes, Madre de la liberación, permita dar muchos frutos en sus diversos servicios y apostolados”, oró al bendecirlos.
Al finalizar la Eucaristía, el sacerdote bendijo escapularios de la advocación mariana; los devotos realizaron sus oraciones y participaron en una procesión con la venerada imagen.
Como se informó, la rectoría de Nuestra Señora de las Mercedes rindió homenaje a la Madre de Dios desde el martes 15 pasado.
Esta devoción comenzó a difundirse en Cataluña durante el siglo XIII y posteriormente se extendió al mundo. El nombre Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es equivalente a la Virgen de la Misericordia.
El programa dedicado a la Virgen incluyó un novenario con participación de grupos de apostolado.
La rectoría de Nuestra Señora de las Mercedes funciona como Centro Carismático Arquidiocesano de Yucatán (Casa de la Renovación).— Claudia Sierra Medina
