El concepto racismo ambiental y su aplicación para entender los problemas de conservación del entorno natural se discutirá en la mesa panel “¿Podemos hablar de racismo ambiental en América Latina?”, organizada por el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) en colaboración con el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Racismo y Xenofobia (Surxe) de la UNAM.
La actividad se realizará mañana en la sede Rendón Peniche del Cephcis y estará abierta al público en general interesado en el tema.
El doctor Rodrigo Llanes Salazar, uno de los organizadores, explicó que el concepto de racismo ambiental surgió en Estados Unidos, donde a finales de la década de 1970 comenzaron a documentarse casos en los que comunidades afroamericanas estaban expuestas de manera diferenciada a rellenos sanitarios, residuos tóxicos e industrias contaminantes.
Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en Houston en 1979, cuando la población afroamericana se movilizó contra un relleno sanitario.
En las décadas de 1980 y 1990 se desarrollaron más estudios sobre el tema, y en 1987 se publicó un informe sobre desechos tóxicos y raza, en el que se documentó una mayor exposición al plomo entre infancias afrodescendientes en comparación con las blancas.
A partir de estas investigaciones, el racismo ambiental se usó para referirse a políticas y prácticas que afectan de manera diferenciada a determinados grupos por su etnia o color de piel.
Llanes Salazar señaló que en Estados Unidos también se ha reportado una mayor exposición de los migrantes latinoamericanos a plaguicidas en California, y una mayor presencia de industrias altamente contaminantes en comunidades afroamericanas, indígenas y de bajos ingresos.
En América Latina el concepto no lo ha adoptado de la misma manera la academia, en que son más comunes términos como conflicto socioambiental, extractivismo y neoextractivismo.
Uno de los puntos de discusión es precisamente qué tan útil resulta hablar de racismo ambiental en una región donde las poblaciones no están segregadas de la misma manera que en Estados Unidos.
“Antes de adoptarlos o rechazarlos, hay que discutir a partir de nuestra realidad particular para ver si nos es útil o no”, expresó el investigador del Cephcis.
Como ejemplo mencionó conflictos en Yucatán, donde la contaminación por plaguicidas o descargas de la industria porcícola afecta a distintas poblaciones.
En el caso de las granjas porcícolas, los efectos alcanzan a comunidades cercanas, aunque en las mayas pueden presentarse de manera más pronunciada o notable.
Llanes Salazar destacó que los estudios sobre racismo ambiental identifican una dimensión geográfica, relacionada con el lugar donde se ubican rellenos sanitarios, vertederos e industrias contaminantes, pero también una dimensión procedimental, referente al acceso de las comunidades a la toma de decisiones ambientales.
En ese punto citó el caso de Santa María Chi, cuyo subcomisario, Wílberth Nahuat Puc, participará en la mesa panel de mañana.
De acuerdo con Llanes Salazar, tras la clausura de la granja porcícola, habitantes denuncian que no han sido incluidos en los procesos de reparación de daños que se llevan con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El investigador advirtió que la participación de las comunidades en estos procedimientos es un aspecto importante para analizar el racismo ambiental, pues no necesariamente se trata de identificar a una autoridad o persona como racista, sino de cómo están diseñados los propios procedimientos.
La mesa también contará con la presencia de las doctoras Josiane Soares, de la Universidad Federal de Río Grande del Norte, Brasil, quien ha cuestionado la utilidad del concepto para comprender la realidad latinoamericana, y Eugenia Iturriaga Acevedo, de la Uady, quien trabaja temas relacionados con el racismo; Roberto Sánchez Campos, abogado de Kanan, organización de derechos humanos que ha acompañado casos relacionados con afectaciones ambientales, y la maestra Jimena Rodríguez Pavón, antropóloga y secretaria técnica de Surxe, quien estudia temas de racismo ambiental en Yucatán.
Llanes Salazar indicó que la mesa está abierta a todo público y puede resultar de interés para estudiantes, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, autoridades y personas interesadas en los temas de racismo y medio ambiente.
Mañana viernes, la actividad comenzará a las 10 a.m. en la sede Rendón Peniche del Cephcis. Se transmitirá por las redes sociales de la institución académica.
Cephcis | Detalles
Mañana viernes se realizará la mesa panel “¿Podemos hablar de racismo ambiental en América Latina?”.
Audiencia
Está abierta a todo público y puede resultar de interés para estudiantes, organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y autoridades.
Sede
La actividad comenzará a las 10 de la mañana en la sede Rendón Peniche del Cephcis. Se transmitirá por las redes sociales de la institución académica.
