Una feligresa felicita al padre Felipe Aké Pech y estrecha su mano afectuosamente durante la misa
Una feligresa felicita al padre Felipe Aké Pech y estrecha su mano afectuosamente durante la misa

Al celebrar con la comunidad de la rectoría de San Juan Bautista su 55o. aniversario de ordenación, el presbítero Felipe Aké Pech agradeció a Dios por el don del sacerdocio e hizo un llamado a los feligreses a orar por más vocaciones, pues advirtió que los sacerdotes “somos una especie en peligro de extinción”.

El padre Felipe presidió ayer por la mañana una misa para la comunidad a la que sirve en el aniversario de su ordenación sacerdotal, llevada al cabo el 7 de octubre de 1971.

Al comienzo de la Eucaristía, agradeció a los feligreses que acudieron a acompañarlo y expresó su gratitud a Dios por el don del sacerdocio.

Asimismo, invitó a pedir al Señor por las vocaciones sacerdotales, ante la necesidad de contar con más ministros ordenados, pues consideró que son una especie en peligro de extinción.

También los exhortó a orar para que Dios envíe más trabajadores a la mies, debido a que hacen falta personas dispuestas a colaborar en sus actividades. Como ejemplo, señaló que en la rectoría de San Juan se necesitan integrantes en el equipo de liturgia, lectores y cantores, entre otros colaboradores.

Destacó que no solamente él ha recibido un don, sino que Dios ha concedido uno a cada persona.

Dio gracias a la Santísima Virgen, quien lo ha acompañado a lo largo de su camino como pastor de la Iglesia.

Durante la homilía, el padre Aké Pech expresó que la Santísima Virgen siempre acompaña a los fieles en la lucha cotidiana por alcanzar la santidad.

Añadió que es necesario dar testimonio del encuentro personal con el Señor, una experiencia que no debe limitarse a escuchar su palabra, sino que debe reflejarse en la vida diaria.

“Mientras no vivamos nuestra fe y la transmitamos a través de nuestras obras, no podemos decir que estamos amando a Dios. Es importante que día a día vivamos la presencia de Dios en medio de nosotros, en la vida, la familia y el trabajo. Solo así podemos decir que se vive el encuentro personal con Jesucristo”.

Explicó que pertenecer a un grupo de oración no significa necesariamente ser más cristiano o más católico, pues la verdadera manera de demostrar la fe consiste en vivir conforme a la palabra de Dios.

Indicó que en la actualidad las personas comienzan amando verdaderamente a Dios, pero después atraviesan etapas en las que se dejan llevar por ídolos o ideas equivocadas que las desorientan en su fe y en su relación con Él.

“La costumbre nos ha llevado a creer en Dios, pero no nos ha llevado a vivir el encuentro personal con Jesucristo. Cuando aprendemos a vivir el encuentro personal con Cristo en cualquier momento de nuestra vida es cuando encontraremos la felicidad plena en este mundo”, expresó.

Al concluir la misa, se realizó un convivio en honor al padre Felipe.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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