Errores de ortografía, tinta despareja o sellos rotos en la caja son señales para sospechar de un medicamento
Errores de ortografía, tinta despareja o sellos rotos en la caja son señales para sospechar de un medicamento

La compra de medicamentos en canales no autorizados, como mercados informales y sitios de venta sin regulación, alimenta el comercio de productos falsificados, una amenaza creciente para la salud pública.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos uno de cada 10 productos médicos que circulan en países en desarrollo podría ser falso. En regiones como América Latina, la proporción aumenta de manera significativa y llega hasta 30% en algunos contextos.

El riesgo se intensifica cuando los fármacos se adquieren fuera de los canales autorizados. En México, especialistas y autoridades sanitarias estiman que 60% de los medicamentos vendidos en tianguis, mercados informales, redes sociales, sistemas de mensajería instantánea o sitios web no autorizados pueden ser robados, estar caducos o ser falsos, lo que expone a la población a productos sin control sanitario ni garantía de calidad.

Alertas en aumento

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) suele emitir alertas cuando detecta la circulación de un medicamento falsificado, y en los últimos años su número ha ido al alza.

En 2025 se emitieron 57 alertas sanitarias por este motivo. En lo que va de 2026 suman 44, y las dos más recientes se publicaron el 14 de agosto.

¿Por qué es importante estar atento? Porque, a diferencia de otros productos ilegales, los medicamentos falsificados representan un riesgo silencioso: en muchos casos no provocan una reacción adversa inmediata, pero carecen del principio activo correcto, lo que puede retrasar o interrumpir los tratamientos, permitir el avance de enfermedades y generar consecuencias graves para los pacientes.

Ingredientes peligrosos

Las investigaciones han revelado que estos productos pueden contener diversas sustancias: ingredientes inactivos o incorrectos, desde yeso, talco o harina hasta fármacos más baratos; sustancias inocuas, como las soluciones salinas, que no causan reacciones adversas y permiten que el paciente las use durante largos periodos, hasta que descubre que nunca recibió el tratamiento que necesitaba; y compuestos tóxicos, pues se han encontrado productos contaminados con pintura, agua no estéril (que puede causar infecciones graves y choque séptico) e incluso, como alertó la FDA de Estados Unidos, opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo.

Por ello, consumir medicamentos falsificados puede tener consecuencias graves e incluso mortales, pues los ingredientes tóxicos pueden provocar reacciones severas, como alergias, infecciones o daño renal y hepático.

¿Cómo saber si un medicamento proviene de un laboratorio certificado o es apócrifo?

El consumidor puede verificar varios datos para confirmar su procedencia y calidad. La fecha de caducidad, el registro sanitario y los demás códigos del empaque no deben poder borrarse; el material de la caja y la etiqueta tiene que ser de muy buena calidad; la impresión de colores y textos debe verse nítida, y los sellos de seguridad u hologramas, de existir, no han de estar despegados, abiertos o rotos.

También conviene comprobar que la caja tenga una marca de agua visible en toda su superficie y que ni ella, ni la etiqueta, ni el instructivo, ni ningún otro elemento del empaque presenten errores de ortografía o redacción. La tinta debe ser uniforme; el logotipo del producto y el de la compañía, coincidir en tipografía y colores; el lote y la fecha del empaque interior, corresponder con los del exterior, y las tabletas, tener tamaño y color homogéneos.

Una forma de reducir el riesgo de adquirir medicamentos apócrifos es evitar hacer compras en redes sociales, grupos de WhatsApp o páginas desconocidas, y si el medicamento que está comprando presenta las siguientes características: valor por debajo del mercado y no identifica ni un tipo de promoción o descuento, presentan una forma, tamaño, sabor u olor diferente a los que consumen habitualmente, debe sospechar que se trata de una falsificación.

También hay que desconfiar de productos que se venden en otro idioma o provengan de otro país, ya que todos los fármacos que se utilicen deben estar registrados ante Cofepris. Hay que exigir siempre la factura o ticket.

Una recomendación a los pacientes es destruir o rasgar los empaques, envases y etiquetas de los medicamentos ya consumidos, para que no puedan ser reutilizados. Y no comprar medicamentos cuando hay dudas sobre la autenticidad de éste. Si ya lo compró y le parece que es una falsificación es mejor no consumirlo.

Otra cuestión importante es denunciar cuando se detecta algún medicamento falsificado. La denuncia sanitaria se puede hacer en la página web de la Cofepris.

Algunos laboratorios, como es el caso de MSD, cuentan con vías directas para recibir reportes de medicamentos apócrifos de su marca. En este caso por correo electrónico: aquimsd.mexico@msd.com