La lengua maya de Yucatán todavía cuenta con una ventaja que otras lenguas indígenas de Estados Unidos han perdido: una amplia comunidad de hablantes. Sin embargo, esa fortaleza no debe darse por sentada, advirtieron Michael Running Wolf y Caroline Running Wolf, especialistas en tecnología y preservación lingüística que participaron en el encuentro Mayatek.
Durante el evento, dedicado a explorar el papel de la tecnología en la vida de las personas mayahablantes y de otras comunidades originarias, Michael Running Wolf compartió su experiencia en el uso de inteligencia artificial (IA) para preservar y facilitar el aprendizaje de las lenguas indígenas.
Originario de Montana, Estados Unidos, y perteneciente a los pueblos Lakota, Cheyenne y Blackfeet, Michael Running Wolf es cofundador de First Languages AI Reality, iniciativa enfocada en el desarrollo de tecnologías para la educación lingüística, con proyectos relacionados con comunidades de Estados Unidos, Canadá, Brasil y el pueblo maorí de Nueva Zelanda.
Tomados en serio
En entrevista, explicó que uno de los principales obstáculos para impulsar estos proyectos no es únicamente la falta de recursos económicos, sino también conseguir que las lenguas indígenas sean tomadas en serio por las empresas tecnológicas, los gobiernos e incluso por integrantes de las propias comunidades.
“Aparte del dinero, creo que una de las dificultades más importantes es ser tomados en serio. Las lenguas indígenas no son valoradas por la gran tecnología, por los gobiernos federales e incluso, a menudo, por nuestras propias personas”, señaló.
El especialista destacó que es necesario reconocer el valor de estas lenguas y comprender por qué deben tener un lugar en las tecnologías del futuro.
Para Michael Running Wolf, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil para el aprendizaje de las lenguas originarias, especialmente en comunidades donde hay pocos profesores o hablantes disponibles para enseñar.
Mediante estas tecnologías, explicó, los estudiantes pueden acceder a recursos de aprendizaje desde sus hogares y practicar de manera independiente, una posibilidad que antes dependía de tener cerca a una persona hablante de la lengua.
“La IA es un amplificador de lo que necesita ser hecho”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la inteligencia artificial no debe considerarse una solución indispensable ni una herramienta capaz de salvar por sí sola a los pueblos originarios.
La IA, un aliado
Desde su perspectiva, el reto consiste en aprovechar las posibilidades tecnológicas sin perder de vista que la supervivencia de una lengua depende de las personas que la hablan, la transmiten y la mantienen presente en su vida cotidiana.
Por ello, consideró importante que los pueblos originarios se acerquen al desarrollo tecnológico no solamente como usuarios, sino también como participantes en la creación de herramientas y contenidos relacionados con sus propias culturas.
Al referirse a la situación de Yucatán, Michael Running Wolf consideró que la lengua maya tiene una oportunidad importante para incorporarse a las nuevas tecnologías debido a la cantidad de personas que todavía la hablan.
Durante la entrevista mencionó una cifra cercana a los 800,000 hablantes, población que, comparada con la de algunas lenguas indígenas de Estados Unidos, representa una ventaja para impulsar proyectos de documentación y aprendizaje.
“Creo que la maya en particular tiene muchos hablantes, casi 800,000 hablantes, y lo que nosotros daríamos en Estados Unidos para tener tantos hablantes Lakota o hablantes Cheyenne”, expresó.
Ante este panorama, recomendó documentar la lengua y generar bases de datos propias mientras se cuenta con una comunidad amplia de hablantes. No obstante, subrayó que ese trabajo debe incluir también a las personas de las comunidades que participen en la producción y organización de los datos.
El especialista explicó que, en algunas comunidades indígenas de Estados Unidos, la pérdida de hablantes ha dificultado incluso la documentación y transcripción de sus propias lenguas.
Aprovechar la maya
Por ello, insistió en que Yucatán debe aprovechar la posibilidad de registrar sus conocimientos lingüísticos y desarrollar capacidades tecnológicas propias antes de que disminuya el número de personas que pueden transmitirlos.
Caroline Running Wolf, también cofundadora de First Languages AI Reality y perteneciente a un pueblo indígena, advirtió que contar con numerosos hablantes no garantiza que una lengua se mantenga viva en las siguientes generaciones.
A partir de la experiencia de sus propias comunidades, relató que hubo un momento en que prácticamente todos sus integrantes hablaban su lengua originaria. Sin embargo, cuando comenzó a disminuir su uso entre los niños, algunas personas advirtieron el problema, mientras otras consideraron que todavía había suficientes hablantes y que no era necesario preocuparse.
Una generación después, recordó, la población hablante había disminuido drásticamente.
Por ello, llamó a no confiarse ante la situación actual de la lengua maya y planteó que los gobiernos deben contribuir a que el idioma tenga una función práctica en la vida cotidiana. Como ejemplo, mencionó que en su comunidad el dominio de la lengua puede ser un requisito para ocupar determinados puestos en el gobierno tribal.
“Si no tienes razón en tu vida diaria para hablar maya, entonces ¿por qué lo aprenderías?”, planteó al referirse a la importancia de crear incentivos para que las nuevas generaciones mantengan el idioma.
Su reflexión apunta a que la preservación lingüística no debe limitarse a registrar palabras o desarrollar aplicaciones, sino que también requiere espacios en los que hablar la lengua tenga una utilidad real.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la necesidad de que las comunidades indígenas participen directamente en el desarrollo de las tecnologías que utilizan su lengua, conocimientos e imágenes.
Michael Running Wolf advirtió que las empresas y universidades pueden asumir que una sola persona está autorizada para hablar en nombre de toda una comunidad, sin que exista un consenso colectivo.
Aunque reconoció que las circunstancias de Yucatán son diferentes de las que enfrentan los pueblos indígenas de Estados Unidos, consideró necesario discutir mecanismos para que las propias comunidades decidan cómo se representa y utiliza su lengua.
En ese sentido, señaló que Mayatek puede contribuir a abrir esa conversación y a establecer principios sobre la relación entre la cultura maya y la inteligencia artificial.
“Creo que Mayatek es uno de los primeros pasos de cómo entendemos colectivamente la gobernanza de una gran base de hablantes de maya y empezar a pensar sobre qué es la ética maya en relación con la IA”, comentó.
El especialista también subrayó la importancia de que las comunidades sean propietarias de sus datos para poder protegerlos y decidir sobre su uso.
Caroline Running Wolf, por su parte, consideró que la responsabilidad cultural no puede incorporarse únicamente después de que una tecnología o un contenido ya fueron creados.
Para evitar representaciones imprecisas o generalizaciones de culturas diferentes, sostuvo, es necesario que las personas de las comunidades participen desde el inicio y trabajen junto con quienes desarrollan las herramientas tecnológicas.
La intención, explicó, es que el conocimiento se comparta de manera respetuosa y que los pueblos originarios no queden al margen de las decisiones sobre cómo se representan sus lenguas y culturas.
La participación comunitaria, la documentación lingüística y la transmisión entre generaciones son, así, parte de los desafíos que enfrenta la lengua maya ante el avance tecnológico.
La advertencia de los especialistas es clara: Yucatán todavía cuenta con una comunidad amplia de mayahablantes, pero conservar esa fortaleza requiere acciones desde ahora. La inteligencia artificial puede facilitar el aprendizaje y la documentación del idioma; mantenerlo vivo, sin embargo, exige que siga teniendo un lugar en la vida diaria.—Pablo May
De un vistazo
Ventaja para hablantes
La lengua maya conserva una comunidad numerosa, situación que permite impulsar su enseñanza y evitar que desaparezca entre generaciones.
Uso diario indispensable
Los especialistas advierten que hablar maya en hogares, escuelas y trabajos resulta fundamental para mantener viva la lengua.
