• Neil Gehrels, el primer investigador de la misión del telescopio Swift, en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, el 9 de septiembre 2003
  • Ilustración conceptual del telescopio Swift orbitando el planeta

MIAMI (EFE).— El telescopio espacial Swift caerá sin control a la Tierra en las “próximas semanas”, sin causar daños, tras concluir su misión de casi 22 años, durante la cual estudió las mayores explosiones del universo, anunció la agencia espacial estadounidense.

El telescopio hizo su última observación el pasado martes 20, cuando ya volaba a menos de 275 kilómetros de altura, donde la resistencia del aire le impide mantener los telescopios fijos en un objetivo, explicó la NASA en un comunicado.

La agencia confirmó en agosto que la reentrada será incontrolada y que la mayor parte del telescopio se desintegrará en la atmósfera, aunque algunas piezas podrían resistir. No obstante, la NASA considera improbable que los fragmentos causen daños a personas.

Debido a que su órbita está inclinada respecto al ecuador, los restos solamente pueden caer en una franja del planeta que abarca desde el centro de México hasta gran parte de Sudamérica y amplias zonas oceánicas.

La caída se volvió inevitable en agosto, cuando la NASA y la empresa estadounidense Katalyst Space renunciaron a que su nave robótica LINK, lanzada en julio, capturara el telescopio y lo empujara hacia arriba.

Lanzado en noviembre de 2004 para una misión de dos años, el Swift observó más de 2,000 estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos, y más de 1,400 supernovas, y sus datos sirvieron para elaborar unos 7,000 artículos científicos.

“El Swift tenía que detectar y localizar los estallidos de rayos gamma, comunicar su posición a otros observatorios y luego girar sus telescopios para captar el lugar antes de que se apagara su resplandor. Normalmente tardaba alrededor de un minuto”, explicó el investigador principal de la misión, Bradley Cenko.

Esa rapidez le permitió captar en 2005, por primera vez, el resplandor de un estallido corto, de solo 0.03 segundos, lo que respaldó la teoría de que esas explosiones nacen de la fusión de dos estrellas de neutrones.

El telescopio deja un archivo público de unos 12 terabytes, con más de 1.5 millones de imágenes.

Ahora la NASA busca cómo cubrir con otras misiones su capacidad de reaccionar con rapidez ante los fenómenos cósmicos.

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