Cultural Week en el Madison International School

El evento Cultural Week en el colegio Madison Internacional School de Mérida, convierte las aulas en espacios de exploración donde los alumnos conocen otras tradiciones, comparten sus aprendizajes y desarrollan una mentalidad abierta desde los primeros años escolares.

Probar un esquite, preparar papas al estilo de Bélgica, descubrir animales de Sudáfrica o escuchar las melodías de un violín para conocer el arte de Austria son algunas de las experiencias que transforman las aulas de Madison International School en pequeñas ventanas al mundo durante su tradicional Semana Cultural anual.

Esta celebración representa la culminación de una unidad de indagación que, durante todo el mes de octubre, invita a los alumnos desde maternal y hasta la secundaria a investigar la cultura, la música, la gastronomía, la geografía, las creencias y las formas de vida de diferentes países.

“Tratamos de poner mucho énfasis en que no simplemente estamos en una celebración o un festejo, sino que los niños están adentrándose a la vida en otros lugares del mundo y aprendiendo acerca de sus perspectivas y sus maneras de ser”, explica Jessica Robertson, coordinadora del Programa de la Escuela Primaria (PEP) del Bachillerato Internacional en Madison.

En Cultural Week cada uno de los grupos se convierte en experto en el país que le corresponde. El aprendizaje se construye mediante experiencias acordes con la edad de los estudiantes, desde el juego y la exploración sensorial hasta la investigación, las exposiciones y el análisis de las relaciones entre las naciones.

En maternal, por ejemplo, los pequeños conocen México a través de la preparación de tortillas y la degustación de alimentos típicos. Otros grupos descubren Bélgica al trabajar con papas y chocolate, mientras que en kínder las actividades incluyen un safari para explorar la fauna de Sudáfrica o experiencias artísticas inspiradas en Austria, con música, pintura y escultura.

Conforme avanzan los grados escolares, las indagaciones adquieren mayor profundidad. En primaria se abordan temas como el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, la conservación de las tradiciones y el desarrollo de las sociedades. En secundaria, los estudiantes exploran aspectos relacionados con la geografía, las creencias, las costumbres y las conexiones políticas entre países.

Aprender a escuchar y respetar

El propósito de estas experiencias inicia investigando y compartiendo datos curiosos sobre otros lugares. Y de acuerdo con la coordinadora Robertson, uno de los atributos del Bachillerato Internacional que se refuerza durante esta unidad es la mentalidad abierta, la disposición a escuchar, aprender y comprender perspectivas diferentes.

“Cuando algo es diferente no quiere decir que sea malo, eso es algo que tenemos que aprender”, señala la coordinadora al explicar cómo se trabaja esta actitud desde los primeros años escolares.

La enseñanza comienza con situaciones cotidianas, como animarse a probar un alimento nuevo, y evoluciona hacia la comprensión de que las personas pueden tener creencias e ideas distintas sin que ello impida el respeto y la convivencia.

La diversidad también está presente en la propia comunidad escolar. Madison reúne a familias de distintos lugares, por lo que la elección de los países puede relacionarse con las nacionalidades de los alumnos o con las experiencias personales de sus maestros. Además, durante la Semana Cultural, madres y padres de familia participan compartiendo conocimientos y vivencias.

El programa de español contribuye a establecer conexiones entre los países estudiados y la realidad de México, Yucatán y Mérida. De esta manera, los estudiantes reconocen semejanzas y diferencias en la comida, la vestimenta, las celebraciones y las formas de habitar, al tiempo que profundizan en sus propias raíces.

Experiencia que se comparte en familia

Para la culminación de la unidad también se vive de distintas maneras según la edad. En preescolar y primaria, los alumnos participan en un desfile con vestimentas representativas, banderas y música de los países estudiados. Después, las familias recorren los salones, donde los niños presentan sus trabajos, explican lo aprendido y organizan actividades para compartir sus descubrimientos.

En algunos grupos, los estudiantes se convierten en guías turísticos; en otros, ponen en práctica sus habilidades de comunicación en inglés mediante juegos, manualidades o dinámicas como una gelatería italiana, en la que atienden a sus familiares y les ofrecen helados. Los alumnos de secundaria, por su parte, preparan presentaciones más formales para explicar sus investigaciones y compartir las vivencias.

La celebración también reserva un espacio especial para la identidad mexicana y las tradiciones yucatecas, invitándoles a vestir trajes de la región. La programación incluye talleres, altares de muertos, calaveritas elaboradas en el programa de español y un Paseo de las Ánimas, además de una Noche Mexicana en la que las familias comparten música, gastronomía y expresiones culturales de distintas regiones del país.

Para Robertson, uno de los aspectos más gratificantes es observar cómo los estudiantes se entusiasman al descubrir algo que desconocían y se apropian de sus investigaciones hasta sentirse capaces de explicarlas a los demás.

Es así como la Semana Cultural de Madison International School convierte la curiosidad de los alumnos en una oportunidad para convivir conociendo otras culturas, reconociendo las propias tradiciones y observando diferentes perspectivas, experiencias que acompañan a los estudiantes dentro y fuera del aula, en la construcción de una comunidad que comprende la diversidad como otra oportunidad para aprender.