Devotos filipinos intentan alcanzar la imagen del Nazareno Negro durante una multitudinaria procesión celebrada ayer en Manila

Una inmensa multitud de filipinos, en su mayoría descalzos, participó en una magna procesión del Nazareno Negro.

La escultura de madera, tallada en México, llegó a Manila el 31 de mayo de 1606 en un galeón procedente de Acapulco que, según la leyenda, se incendió cerca del archipiélago.

El calor de las llamas otorgó al Cristo su característico color oscuro, según la creencia popular en el país, aunque otra versión atribuye este distintivo a que el autor, un artesano mexicano, quiso imprimir a la obra su misma tonalidad de piel.

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