Estambul. Foto: Internet

Estambul, 20 mar (EFE).- La cuestión no es si Estambul sufrirá un gran terremoto, sino cuándo. Porque en esto están de acuerdo todos los científicos: la metrópolis del Bósforo, con sus 15 millones de habitantes, se encuentra justo encima de una falla geológica que debería moverse próximamente en un ajuste de placas tectónicas.

Cada día, el observatorio sismográfico de Kandilli, en el lado asiático de Estambul, registra unos 40 terremotos en toda Turquía.

La gran mayoría son imperceptibles aunque una vez a la semana suele haber un seísmo de magnitud 4 en la escala de Richter, que ya se deja sentir.

El país eurasiático está atravesado por dos fallas geológicas importantes que se cruzan en Anatolia oriental: una baja hacia el Mediterráneo y otra recorre la costa del Mar Negro hasta acabar justo en Estambul, donde se encuentra con la región de alta actividad sísmica de la costa Egea.

Y es por la falla norte que se acercará el gran temblor a Estambul, explica Gülüm Tanircan, profesora de la Universidad Bogazici, mientras señala un avance de puntos rojos en un mapa que representan seísmos por encima de la magnitud 7, es decir, los realmente destructivos.

¿Cuándo llegará? El catedrático geólogo Ahmet Ercan ha afirmado a la prensa que según sus cálculos, “no ocurrirá antes de 2045”, pero Tanircan asegura que “no existe tecnología para predecir una fecha”.

“Pero podemos fiarnos de las estimaciones de probabilidad. Que ocurra un seísmo de la magnitud 7 en la región de Mármara es del 2 % cada año. Esto es una tasa realmente alta. Si lo calculamos para los próximos 30 años, la probabilidad de que ocurra supera el 50 %”, dice la ingeniera en geofísica.

¿Será una catástrofe? “Depende de dónde exactamente se localice el epicentro. Si es justo en el centro de la ciudad, será muy destructivo. No afectará solo a Estambul sino también a las ciudades vecinas”, explica. EFE