Declara un obispo inculpado
SANTIAGO DE CHILE (AP y EFE).— El polémico obispo emérito Juan Barros, señalado como encubridor del mayor cura pedófilo de la iglesia chilena, fue interrogado ayer jueves.
Monseñor Barros llegó caminando hasta la Brigada de Delitos Sexuales de la policía de investigaciones en la capital de Chile y conversó brevemente con la prensa. Dio a entender que declararía por señalamientos en su contra como presunto encubridor de abusos sexuales a un menor perpetrados por un sacerdote mientras él dirigía el obispado castrense.
La investigación está en manos del fiscal Raúl Guzmán y de su colega de Rancagua, Emiliano Arias, quienes allanaron las dependencias del obispado a comienzos de agosto para buscar antecedentes de abusos no denunciados.
Arias explicó hace un par de semanas que un capellán además de ser religioso es funcionario público, por lo que está obligado a denunciar abusos a las fiscalías.
Barros, cuya renuncia a la diócesis de Osorno fue aceptada por el papa Francisco, cuya visita a Chile en enero se vio opacada por estos escándalos, dijo a periodistas que recibió un llamado telefónico citándolo a declarar “al parecer” por el caso Quiroz, en alusión al sacerdote del obispado castrense Pedro Quiroz, que sirvió en Iquique, en el norte del país.
“No tengo mayor información”, agregó Barros.
En Nueva York, la procuradora general del Estado, Barbara Underwood, anunció que su oficina inició una investigación de las diócesis católicas y otras instituciones católicas romanas sobre el posible encubrimiento de denuncias de abuso sexual de menores en Nueva York.
Revuelo argentino
La policía argentina allanó ayer jueves las instalaciones de una escuela católica para jóvenes con discapacidades auditivas como parte de una investigación sobre presuntos abusos sexuales de menores vulnerables que ha conmocionado a la patria del papa Francisco.
Una fuente policiaca de la provincia de Buenos Aires dijo a The Associated Press que los oficiales confiscaron archivos del Instituto Antonio Próvolo en la ciudad de La Plata, unos 60 kilómetros al sureste de Buenos Aires.
La fuente —que pidió no ser identificada por no tener autorización para hacer comentarios sobre el caso— dijo que el allanamiento fue ordenado por un fiscal que investiga “posibles delitos contra la integridad sexual”. Los archivos abarcan el período 1987-2018.
El escándalo también ha involucrado a otros institutos Próvolo.
En la cordillerana provincia de Mendoza al menos 20 niños dijeron que fueron abusados por los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho y por otros tres hombres que fueron arrestados en 2016. Docenas de estudiantes del instituto en Italia también denunciaron que fueron abusados durante décadas, algunos supuestamente por Corradi.
El Vaticano conocía las denuncias contra Corradi desde al menos 2009, cuando los estudiantes italianos del Próvolo hicieron públicos los abusos. El Vaticano ordenó una investigación y sancionó a cuatro sacerdotes acusados, pero al parecer Corradi nunca fue sancionado por sus supuestos delitos en Italia.
La diócesis de Verona se disculpó con los estudiantes italianos en 2012.
Pero luego de que en 2014 los estudiantes alertaran en una carta dirigida al papa Francisco y al obispo de Verona que Corradi vivía en Argentina, el Vaticano no tomó ninguna medida.
En 2016 un funcionario del Vaticano dijo que Francisco quería asegurarles a las víctimas que la Iglesia estaba tomando medidas para proteger a los niños.
A diferencia del caso de Verona, los presuntos delitos cometidos en Mendoza no han prescrito y podrían dar lugar a condenas de hasta 50 años de cárcel.
AP no pudo contactar a los funcionarios del Instituto Próvolo en La Plata a pesar de reiterados intentos.
