CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco regaló 40.000 crucifijos a los fieles presentes en la plaza de San Pedro, congregados para el habitual rezo dominical del Ángelus.

El 16 de septiembre mientras hablaba con peregrinos, turistas y católicos, Francisco dijo que les tenía un regalo, “si alguien les dice que tienen que pagar, está siendo astuto”, no tienen que pagar nada. El pontífice bromeó y puso un dedo debajo del ojo un gesto italiano que señala la astucia.

Entre los que distribuyeron los 40.000 crucifijos estaban el limosnero papal, el cardenal polaco Konrad Krajewski, así como monjas, algunas personas sin hogar y pobres de Roma. Francisco entregó un sandwich a los 300 voluntarios que entregaron los regalos.

“Hoy, dos días después de la Crux Gloriosa”, el 14 de septiembre, “pensé en ofrecerles, a ustedes presentes en la plaza, un crucifijo”, declaró el Papa después de la oración.

“El crucifijo es el signo del amor de Dios que en Jesús dio la vida por nosotros. No es un objeto decorativo sino un signo religioso, para contemplar y orar”, agregó Francisco.

“Agradezco a las hermanas, los pobres y los refugiados que van a distribuir este presente, pequeño pero precioso”, concluyó el Papa.

Los crucifijos estaban empaquetados en una cajita de cartón con la inscripción “En la cruz de Cristo hay todo el amor de Dios, su inmensa misericordia” en tres idiomas, italiano, español e inglés, indicó un comunicado del Vaticano.

Esta frase fue pronunciada por el Pontífice en Brasil en julio de 2013, con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).