Las calles casi vacías en la Ciudad Vieja de Jerusalén marcan el inicio del Ramadán, un mes sagrado que suele llenar la vía pública de gente y ambiente festivo al caer la noche, pero que este año queda recluido en casa por la pandemia. Incluso está cerrada la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado del Islam.
Debido a la contingencia, en esta ocasión los fieles no podrán ir a rezar a las mezquitas, que permanecerán cerradas.
