Fenómeno similar al de los soldados durante la guerra
NUEVA YORK (AP).— Para millones de personas en todo el mundo que se enfrentan a la pandemia, dormir no ofrece ningún alivio.
Los horrores del Covid-19 y las formas surrealistas y aterradoras en que trastorna la vida cotidiana están infectando los sueños y sacando a la luz sensaciones de miedo y aflicción que trascienden la cultura, el idioma y las fronteras nacionales.
Todos, desde una profesora universitaria en Paquistán hasta un empleado de correos en Canadá o una sacerdotisa episcopal en Florida, se enfrentan al mismo demonio. Todos se despiertan a mitad de la noche bañados en sudor.
Los expertos señalan que en la historia de la humanidad rara vez se han experimentado “sueños colectivos” en semejante escala y, desde luego, nunca a la vez se ha tenido la capacidad de narrar esas pesadillas a otros en tiempo real.
El costo psicológico es alarmante, sobre todo para los trabajadores de la salud, cuyos sueños muestran similitudes con los de veteranos de guerra y socorristas de los atentados del 11 de septiembre, dice Deirdre Barrett, profesora de Harvard que estudia el fenómeno y ha recolectado seis mil sueños de 2,400 personas.
Tanta gente está compartiendo sus sueños en las redes sociales que hay una cuenta de Twitter que los reúne en una biblioteca virtual bajo el título “I Dream of Covid (Sueño con Covid)”.
“Que yo sepa, nadie tiene muestras de sueños de la pandemia de influenza de 1918, que probablemente sería lo más comparable”, dice la profesora Barrett, quien ha estudiado los sueños de los sobrevivientes del 11-S y prisioneros británicos de la Segunda Guerra Mundial.
“Ahora uno tiene el celular junto a la cama y puede grabarlo o escribirlo. Nunca ha sido tan fácil registrar nuestros sueños”, añade.
Los sueños sacan a la luz lo que más nos perturba de la pandemia. Y los temas parecen ser universales.
Aquéllos en los que aparece un lugar seguro repentinamente abrumado por el virus reflejan la invisibilidad del contagio, según Cathy Caruth, profesora de la Universidad de Cornell que ha estudiado el trauma psicológico durante 30 años.
Los sueños desatados por la pandemia recuerdan la experiencia de los sobrevivientes de Hiroshima, que temían estar expuestos a radiación, y los descritos por veteranos de Vietnam.
La sacerdotisa episcopal Mary Alice Mathison soñó que 500 personas asistieron a un funeral en su iglesia y se negaron a volver a casa. Otros sueños ponen de manifiesto que nadie sabe cómo terminará la pandemia. En ésos, el soñador suele despertar sobresaltado.
En la provincia paquistaní de Punjab, una profesora de literatura soñó que era una de apenas 100 personas en el planeta que no padecían Covid-19. La población infectada había ganado el control político y perseguía a los no infectados “para que el mundo fuera el mismo para todos”, cuenta Roha Rafiq, de 28 años.
Según la profesora Barrett, muchos sueñan que está enfermos de Covid-19 o están cubiertos de cosas que parecen representar el virus: enjambres de insectos o gusanos, brujas o saltamontes con dientes. Algunos sueñan que están en lugares públicos sin mascarilla o sin distanciamiento social apropiado.
“El personal de salud es el que más se parece a una población traumatizada”, revela la profesora Barret.
“Tienen pesadillas en las que reviven sus experiencias y… todas con el tema de que ‘soy responsable de salvar la vida de esta persona y no lo consigo y la persona está a punto de morir’”.
Añade que “cuando sueñan que el enfermo es su hijo o sus padres, dicen que siempre hay un paso siguiente en el sueño cuando comprenden que… ‘yo los contagié’”.
