SOHAG (AP).— Diversos países que se debaten con nuevas oleadas del coronavirus tratan de evitar que caiga sobre ellos un desastre como el de la India.
Afrontan riesgos parecidos: grandes poblaciones que han evadido las restricciones y sistemas de salud frágiles remecidos por la presión.
En una provincia junto al Nilo en el sur de Egipto, un punto álgido en la tercera ola que se extiende por el país, los hospitales están inundados de enfermos de Covid-19. Los médicos de la provincia de Sohag advierten que el sistema de salud está al borde del colapso, aun cuando el gobierno envía provisiones.
“Yo calculo que no hay una familia en Sohag que no tenga un caso de coronavirus”, dijo el doctor Mahmoud Fahmy Mansour, titular del sindicato de médicos de la provincia. “Perdimos cinco médicos en una semana”.
También dijo que era posible que Egipto caiga en una situación como la de India, pero “si Dios quiere, es una posibilidad muy remota”.
Después de su renuencia a imponer nuevas cuarentenas, el gobierno egipcio anunció el miércoles las restricciones más estrictas de los últimos meses. Ordenó que cafés, restaurantes, tiendas y centros comerciales cierren a las 9 de la noche y prohibió grandes reuniones durante dos semanas, además de cerrar playas y parques durante la festividad de Eid el-Fitr, al finalizar el mes santo del Ramadán.
