El papa Francisco recibe el abrazo de un niño al final de su audiencia general en el Vaticano

Celebra hoy su cumpleaños en “excelente forma”

A excepción de una antigua ciática que se manifiesta en su cojera, el papa Francisco llega hoy 17 de diciembre a los 85 años en excelente forma pero, sobre todo, a pleno ritmo para una persona que desempeña, a pesar de su edad, uno de los trabajos más difíciles del mundo.

Ello sin tomarse fines de semana ni vacaciones, y con una agenda que agotaría a dos personas de 44 años.

En realidad, Francisco está hoy mejor que en su cumpleaños anterior gracias a la extirpación quirúrgica, en julio pasado, de un segmento del colon que había desarrollado divertículos, señala una nota del sitio abc.es.

“¡Ahora puedo comer de todo!”, comentó satisfecho al término del postoperatorio.

Aún así, mantiene una dieta para controlar su tendencia a la obesidad.

Por fortuna, duerme muy bien, se levanta sobre las cuatro y media —minutos antes de que suene su despertador— y disfruta de una llamativa serenidad en medio de los problemas de la Iglesia y del mundo.

El primer Papa hispanoamericano reconoce que, a veces, se equivoca, y pide perdón con sencillez. En retrospectiva, quizá su mayor “equivocación” fue pensar que su pontificado duraría muy poco, pues empezó a gastar todas sus energías, sin reservas, desde la primera jornada.

A los dos años, en marzo de 2015, confesaba en una entrevista a Valentina Alazraki —corresponsal de Televisa y decana de los vaticanistas— una especie de corazonada: “Yo tengo la sensación que mi pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno dos ya pasaron…”.

Francisco añadía que “es como una sensación un poco vaga. A lo mejor, no. Es como la psicología del que juega y entonces cree que va a perder para no desilusionarse después”. Pero, dejando aparte las bromas, confirmó con claridad: “Tengo la sensación que el Señor me pone para una cosa breve”.

Al cabo de ocho años, su pontificado figura ya entre los “largos”, y no da señales de perder ritmo. Como dice su principal biógrafo, Austen Ivereigh, “la pandemia y la profunda crisis que atraviesa el mundo le han dado nuevas fuerzas” en el empeño por orientar a la humanidad para no repetir los viejos errores en esta delicada fase de “cambio de era”.

Naturalmente, el peso de la edad se nota en que Francisco evita actividades secundarias y en algunos errores ocasionales de su prodigiosa memoria, así como en no ser ya capaz de impedir que algunos se aprovechen de su confianza.

En cambio, emprende tareas nuevas a medio plazo, como la reforma sinodal de la Iglesia, con una energía que nadie esperaba. Y, como si tuviese delante todo el tiempo del mundo, no se da prisa en culminar la reforma de la Curia vaticana —en su mayor parte ya hecha— fijándola jurídicamente en una constitución apostólica.

En cuanto a viajes internacionales, volvió al ritmo anterior a la pandemia, sorprendiendo por el vigor de sus mensajes como el lanzado el 4 de diciembre pasado en Atenas: “No se puede dejar de constatar con preocupación cómo hoy, no solo en el continente europeo, se registra un retroceso de la democracia”.

O el llamamiento a la solidaridad con los refugiados, lanzado al día siguiente desde la isla de Lesbos.

Francisco rompió su “confinamiento de viajes” en marzo pasado volando nada menos que a Iraq, donde llevó al cabo un recorrido agotador por las principales ciudades.

En septiembre fue el turno de Hungría y Eslovaquia, y en diciembre el de Chipre y Grecia, siempre al mismo ritmo.

La lista de invitaciones que le gustaría aceptar en 2022 incluye desde la India hasta, naturalmente, España en agosto del segundo Año Santo Jacobeo, prolongado a causa de la pandemia.

Precisamente ayer jueves, víspera de su 85 cumpleaños, recibe la visita “ad limina” del primero de cuatro grupos de obispos españoles, presididos por el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, quien le renovó la invitación, junto con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en la visita de ambos en junio pasado.

Si todo va bien, el Papa venido “del fin del mundo” —como dijo aquel 13 de marzo de 2013 desde el balcón de la basílica de San Pedro— llegará en el verano de 2022 al “Finis Terrae”, el “final de la tierra”, pero todavía muy lejos del final de su pontificado.

“Corazonada”

En marzo de 2015, Francisco confesaba en una entrevista a Valentina Alazraki —corresponsal de Televisa—: “Yo tengo la sensación que mi pontificado será breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno dos ya pasaron…”.

“Largo” pontificado

Al cabo de ocho años, su pontificado figura ya entre los “largos”, y no da señales de perder ritmo.

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