CIUDAD DE GUATEMALA (EFE).— El gobierno de Guatemala informó ayer domingo que detuvieron en el noreste del territorio a casi 350 migrantes irregulares, quienes serán expulsados próximamente a Honduras.
El Instituto Guatemalteco de Migración detalló a periodistas que los migrantes fueron detectados en las primeras horas de este domingo en el departamento (provincia) de Izabal, 250 kilómetros al noreste de la Ciudad de Guatemala.
Los detenidos “no cumplen con los requisitos migratorios” para ingresar y permanecer en Guatemala, por lo que “se coordina el retorno seguro hacia la frontera de procedencia” de los migrantes, en este caso Honduras, precisó la misma fuente.
A los viajeros “se les brindó asistencia humanitaria y médica” para quienes así lo requirieran, puntualizó el Instituto Guatemalteco de Migración, sin más detalles sobre la nacionalidad de los migrantes.
Sin embargo, la mayoría de los migrantes que atraviesan Guatemala vía terrestre proceden de Honduras, Venezuela, Cuba y Haití, de acuerdo con cifras oficiales, y en su mayoría buscan llegar a Estados Unidos para tener mejores condiciones de vida.
El grupo de aproximadamente 350 personas fue detenido ayer específicamente en el puente Motagua, en la carretera que conduce de Izabal a Honduras.
Esta semana, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, William Popp, se reunió con las autoridades migratorias locales para analizar la situación actual de miles de venezolanos que intentan cruzar el país centroamericano.
El Instituto Guatemalteco de Migración detalló el viernes en un comunicado de prensa que su director, Stuard Rodríguez, sostuvo una cita con Popp y “representantes de las agencias estadounidenses en Guatemala”.
Durante el encuentro, las autoridades locales presentaron la situación actual de los flujos migratorios en el país. La reunión tuvo lugar en el marco del incremento de personas de nacionalidad venezolana transitando de manera irregular por el territorio, según la nota de prensa del Instituto Guatemalteco de Migración.
El miércoles, alrededor de 400 migrantes, en su mayoría venezolanos, quedaron varados en una estación de autobuses de Guatemala en la que denunciaron altos cobros para extranjeros en el transporte local.
Entre enero y octubre de 2022, Guatemala ha expulsado a más de 9,500 venezolanos que transitaban hacia Estados Unidos, según datos oficiales.
Por otra parte, más de 187,000 migrantes que se dirigen a Estados Unidos han llegado este año a Panamá tras cruzar la peligrosa selva fronteriza con Colombia, la mayoría venezolanos, informaron las autoridades del país centroamericano, que piden “alternativas regionales” para gestionar este fenómeno.
El ministro panameño de Seguridad Pública, Juan Pino, afirmó en un comunicado que en lo que va de año “han pasado por Panamá 187,644 migrantes” en tránsito hacia Norteamérica.
Solo “en lo que va de mes de octubre han pasado 36,062, en su mayoría de Venezuela”, agregó Pino, en el marco de una gira este fin se semana por la jungla del Darién, el peligroso trayecto de 266 kilómetros que hacen estos viajeros para entrar a Centroamérica desde el sur.
Más de 9,000 migrantes se encuentran en los campamentos de recepción migratoria que tiene el Estado panameño en la provincia de Darién, afirmó por su parte la directora del Servicio Nacional de Migración (SNM), Samira Gozaine.
Panamá recibe a los viajeros irregulares en estaciones de recepción migratoria (ERM) situadas en la frontera con Colombia y con Costa Rica, donde toman sus datos biométricos y reciben alimentación y atención médica, en una operación única en el continente que consume millones de dólares al año. Son familias enteras, con niños e incluso bebés, en movilización. Muchos de los venezolanos y haitianos proceden de segundos o terceros países como Colombia, Ecuador, Perú, Chile o Brasil, en los que ya habían intentado establecerse.
Pero ya hay testimonios de que los ciudadanos venezolanos comenzaron a devolverse a Suramérica tras el reciente anuncio del gobierno de Estados Unidos de que serán expulsados de ese territorio por haber viajado de manera irregular.
“Se regresaron, nosotros estábamos en la selva cuando la gente comenzaba ya (a regresarse), bastantes, demasiados. Solo de Necoclí (Colombia) se regresaron bastantes, eran 500 pasajes (y) solo quedaron 20”, comentó un migrante.
