Foto de archivo en la que se observa a soldados y periodistas estadounidenses mientras inspeccionan el sitio donde se registró un bombardeo iraní, en la base aérea de Ain al-Asad, Anbar, Irak, el lunes 13 de enero de 2020.- (Foto AP / Qassim Abdul-Zahra)

WASHINGTON.- A principios de enero, tras el asesinato del líder iraní Qasem Soleimani, Irán atacó una base aérea de Irak, con saldo de 11 soldados estadounidenses heridos, informó hoy el Comando Central de Estados Unidos.

“Si bien ningún miembro fue asesinado en el ataque iraní del 8 de enero a la base aérea de al-Asad, varios fueron tratados por síntomas de conmoción cerebral por la explosión y todavía están siendo evaluados“, dijo Bill Urban, portavoz del Comando Central, en un comunicado.

Algunos de los lesionados “fueron transportados al Centro Médico Regional Landstuhl, en Alemania, mientras que otros fueron enviados a Camp Arifjan, Kuwait, para una evaluación de seguimiento”, detalla el informe.

Por protocolo, los afectados por la explosión “se someten a un examen de lesiones cerebrales traumáticas y, si se considera apropiado, se transportan a un nivel superior de atención,” añade el reporte.

Esta información contradice la versión ofrecida por el presidente estadounidense, Donald Trump, pues afirmó que no se habían producido daños, mientras que el Pentágono precisó que ello fue gracias a que sus bases aéreas en Irak estaban en alerta máxima.

En ese momento, el secretario de Defensa, Mark Esper, dijo a los reporteros en el Pentágono que 11 misiles balísticos impactaron en al-Asad, lo que ocasionó daños en un estacionamiento, calles de rodaje y un helicóptero.

Urban concluyó su comunicado de este viernes señalando que cuando se considere a los heridos como aptos para el servicio, “se espera que regresen a Irak”.